martes, 26 de febrero de 2013

Toshokan Sensou (Library war)


   No sé cuántas veces se ha visto estrellarse una historia de novela al adaptarse a otro medio. Los ejemplos son muchos (el más reciente El hobbit). En este caso no se si se ha producido ese choque pero sí desde luego una falta de previsión. Teniendo en cuenta que las novelas vendieron en su tiempo algo más de dos millones de ejemplares quizá deberían haber sido más ambiciosos con el anime. Pero bueno estoy empezando a opinar sin ni siquiera contar el argumento...

   Si hay algo que ha preocupado a la política siempre más que cualquier otra cosa es el control ideológico. Esa es su "manera" de intentar mantener el "orden". Novelas como Farenheit 451 nos recuerdan el peligro que conlleva el afán de control de algunos estados. Toshokan sensou retoma esa línea y nos sitúa en un Japón en el que el estado toma medidas para implantar una censura. Para ello se crean cuerpos especiales que dedican todos sus esfuerzos a eliminar aquellos libros y materiales que el estado considere "peligrosos" o dañinos para el orden público. La libertad de expresión es permitida... siempre y cuando diga aquello que no moleste a las autoridades. Ante esta perspectivas aquellos que son partidarios de la defensa de la libertad de expresión se alistan en una especie de ejercito que pretende defender las bibliotecas y los museos de las fuerzas del estado. Hasta ahora puede resultar más o menos creíble... Pero la forma de presentarlo se va haciendo más inconsistente conforme se va desarrollando en los capítulos. Voy a intentar explicarme: este ejército clandestino que reclutan y entrenan las bibliotecas (¿desde cuándo las bibliotecas tienen tanto dinero como para poder armar tropas?) son capaces de resistir ataques del estado... un estado que tiene un ejercito no es capaz de hacerse con unas cuantas bibliotecas y museos. Además de eso siempre que salen escenas de alguna biblioteca aparecen personas por ahí andando y mirando tranquilamente libros. Me pregunto cómo alguien podría ir a pasar la tarde en una biblioteca o un museo cuando es consciente de que en cualquier momento puede ser atacada por el estado. Estos agujeros argumentales supongo que tendrán una explicación en los libros pero desde luego en la serie no se intentan rellenar y esto hace que en ocasiones las situaciones puedan parecer absurdas. Pero más grave que los agujeros argumentales es la brevedad de la serie. Nunca me ha molestado la brevedad de una serie. Todo lo contrario. Siempre he pensado que en muy poco tiempo se puede decir mucho y de mejor forma que de manera extensa... Sin embargo la brevedad a esta serie no le sienta bien. Debido a ello los personajes apenas tienen espacio para desarrollarse y que nos impliquemos con ellos. Sin resultar planos y prototípicos no nos encontramos con personajes verdaderamente llamativos, y esto tiene un gran impacto en la historia. En Kimi ni todoke casi todos esperan que suceda lo que acaba sucediendo pero aquí, por ejemplo, no se siente la misma empatía. A su favor tiene que en Library war la relación de los personajes no resulta empalagosa. Además, la relación de Kasahara, el personaje principal, y el teniente no es muy distinta a la que se puede ver en muchas series... pero tiene algo distinto que la hace ligeramente especial. Quizá sea que al vivir en un régimen de vida casi militar las situaciones que se dan entre ellos sean poco normales y más serias. El resto de personajes no tienen nada destacables, pues apenas aparecen.

   Me he dedicado a demoler un poco esta serie pero voy a romper un par de lanzas a su favor. A mi me ha gustado todo: me gustaron los personajes, el dibujo, la historia que cuenta, etc. Podría haberse mejorado mucho y sin duda había materiales para crear una historia seria, pero los responsables del anime parecen no haberse esforzado lo suficiente por dar un producto pulido. Aunque hayan fracasado en muchos puntos me ha quedado un buen recuerdo de la serie y espero ver dentro de poco la película que sacaron. 

Mi nota: 4,5




lunes, 11 de febrero de 2013

Historia de Venecia




 Como, en el arsenal, los veneciano/ Hierven la tenaz pez en la invernada/  y embrean los bajeles que no sanos/ están para la mar, y es fabricada/ nueva nave  por unos o, afanosos,/           calafetean otros la averiada;/ y proa y popa arreglan industriosos,/ o entre remos y cuerdas se reparten/ su afan, ya alzan trinquetes poderosos;/ tal, por el fuego no, con divino arte,/ hirviendo estaba abajo la prez pringosa/ que impregnaba el hondón de parte a parte".

            Dante, Divina comediael infierno, XXI, 7-18








   Hay momentos en la historia en que es poco probable que ciertas cosas ocurran, pero sin embargo acaban sucediendo. Venecia puede dar fe de ello: una ciudad construída sobre una laguna, sin terrenos cultivables y sin riquezas propias. Sus primeros habitantes huyendo del malestar del continente, con continuas invasiones bárbaras, pensaron que bien valía sacrificar las riquezas a cambio de la seguridad de sus islotes. E hicieron una apuesta acertada: esta ciudad asentada sobre pequeñas islas cercanas no podía ofrecer un botín atractivo a ningún conquistador... Y sin embargo pocos siglos después nos encontramos con que una sola ciudad tiene el control comercial de todo el mediterráneo. ¿Que pudo hacer que de un pueblo de pescadores surgiera una metrópoli, una potencia militar capaz de medirse con cualquier reino? La respuesta no es fácil pero John Julius Norwich la contestará de la mejor forma posible en su libro de historia de la ciudad. Es un poco impreciso decir historia de la ciudad: hablar de la historia de Venecia es hablar de la historia de los cambios de poder en todos los reinos que se situaban alrededor del Mediterráneo. Como potencia, Venecia, estaba al tanto de estos cambios, pues como era normal, le afectaban. Elegir el bando adecuado para salir beneficiada: no perder nunca, siempre salir ganando... Esa era la estrategia veneciana que le proporcionaría todas sus maravillas y las riquezas de las que disfruto durante tantos siglos. Como es de esperar con estos planes en mente nadie podía ser un aliado permanente. El que hoy era amigo sería al que mañana había de enfrentarse. Sabiendo esto muy bien los venecianos entablaron una relación privilegiada con el que sabían que siempre sería su aliado: el mar. El mar era quien les protegía de las invasiones y a través de él controlaban el comercio de las pieles, las sedas, las especias y todos los productos valiosos que llenaban sus arcas... la gran ruta de la seda que venía desde China era la arteria que permitía vivir a la ciudad con grandeza y la que hacía que la ciudad acercara el oriente a occidente. Marco Polo es una prueba viviente de los contactos habituales de la ciudad con el oriente. Sin duda los venecianos tenían un contacto especial con el oriente gracias a sus intercambios comerciales. ¿Cómo era ese oriente que conocieron los hijos de pescadores de Venecia? ¿Y cómo era el occidente después de Roma? ¿Había espacio para una nueva potencia en un mundo lleno de ellas?


   En oriente están los restos del imperio romano, todavía poderoso, y en el este el imperio alemán enzarzado en sus peleas con el Papado. Rodeado entre gigantes, la joven República no podía dedicarse a la expansión territorial. Tuvo que destacar en aquello que pudo: el comercio. Pronto se verían en todos los puertos del Mediterráneo la enseña del león de San Marcos y fruto de la prosperidad de sus riquezas, la envidia de los demás. Por su importancia como urbe a la ciudad le correspondía hacerse cargo del adriático y mantenerlo lejos de las codiciosas manos de los piratas. Al buen estado en que se encontraba la ciudad solo le pudo llegar una afortunada ocasión de expandirse: las cruzadas. Ningún país contaba con una flota armada capaz de llevar ejércitos enteros por el Mediterráneo y si se quería llevar a buen puerto la empresa de las cruzadas la flota de Venecia era necesaria. Los venecianos estaban dispuestos a ayudar siempre y cuando se les pagaran las cantidades que se acordaran... la fe de Venecia no era muy fuerte... preferían que la fuerza de su fe se reforzara con una bolsa llena de monedas de oro. Como se ve en muchas partes del libro los venecianos eran unos auténticos buitres dispuestos a hacer lo que fuera con tal de sacar beneficio. El mejor caso es el de la cuarta cruzada en la que para que los aliados fueran a luchar a oriente se les exigió un gran pago. Al no poder hacer frente al pago, el dogo de Venecia, Enrico Dandolo, les hizo una oferta a los cruzados: conquistar Constantinopla con el pretexto de poner en el trono a un "legítimo" sucesor. La carnicería fue muy rentable: de todas las ciudades del imperio obtendría una cuarta parte y unos derechos comerciales exclusivos, además de las incontables obras de arte que robaron.


   Una vez recibido como pago el oriente (como dice Wordworth) Venecia se podía permitir ahora enfrentarse a dos rivales italianos: Génova y Milán. Venecia comenzaba de este modo una expansión en la península italiana. Con Génova tuvo diversas guerras en las que la república no siempre salió bien parada. Era normal que nunca se resolviese la situación en una guerra: cuando dos potencias sobreviven gracias al comercio, las guerras prolongadas con resultados decisivos no son una elección posible. Al final, Génova cayó en un proceso de decadencia política y comercial. La principal rival comercial ya no molestaría a los navíos de San Marcos, pero las propiedades de Milán bajo el mando de Visconti todavía le causarían problemas a la "Serenísima república".

   Pero todo esto es solo una parte de lo que el libro nos cuenta: las costumbres, la arquitectura, el arte, las instituciones, el sistema político y otras facetas son tratadas con el objetivo de que el libro no se convierta en  un tocho lleno de fechas. Y de hecho funciona, el libro es muy entretenido. Esto se agradece aunque sus apreciaciones se pueden hacer molestas para algunos (entre los que me incluyo). No me refiero a las ocasiones en las que hace comentarios sobre algún monumento o alguna anécdota. No. Si hay algo que me molesta es cuando tilda al sistema político de Venecia como democrático... supongo que acepta el concepto de democracia que le es posible a un noble inglés. Olvidando ese aspecto (completamente superficial y que no afecta a la obra) es un perfecto libro: entretenido, didáctico, publicado en una buena edición y a buen precio... No veo suficientes excusas para que el que lea esto no vaya directo a comprarlo.




domingo, 3 de febrero de 2013

La unidad de la experiencia filosófia

Etienne Gilson es muy conocida por ser un historiador de la filosofía, un gran historiador del pensamiento. Sus estudios por lo general se centran en el pensamiento de la Edad Media. El pensamiento musulmán, el judío y el cristiano. No es extraño esto: Gilson es un neotomista, es decir, cree que Santo Tomás de Aquino dio con la solución a los grandes problemas del pensamiento. No es raro, por tanto, que conozca de manera brillante las ideas del medievo. Pero su erudición en aquella época no es suficiente, a ello se une una claridad expositiva y una profundidad intelectual que hacen que presente libros soberbios de historia del pensamiento. Este libro del que vamos a hablar no es un manual, no es un tomo de historia de la filosofía, aunque bien pudiera parecerlo... lo podría parecer porque en el transcurso de sus páginas nos habla de ciertos pensadores del pasado y su relación con otros posteriores. El autor ya se molesta en justificar esto: su libro no es una historia de la filosofía lo que pasa es que para él historia de la filosofía y filosofía están unidas. Como dice él mismo "la historia de la filosofía y la filosofía están más unidas que la ciencia y la historia de la ciencia". La historia para el filósofo es su laboratorio y a fin de no cometer algunos de los errores que ya se cometieron en el pasado debe ser un buen conocedor de ese pasado. Así, la historia se convierte en algo productivo y en una eficaz prevención que asegura que una investigación pueda ir por buen camino. Aquí, en este libro se apoyará en ciertos momentos históricos para intentar saber si hay algo que se pueda llamar experiencia filosófica y en qué se diferencia de otras experiencias.

 
   Empezará el recorrido tratando eso que en el medievo se llamaron universales, es decir conceptos que se aplican a una multitud de entes, y la problemática que arrastran tras de sí. ¿Tienen existencia por sí mismo? ¿Son un mero producto de nuestro mente? ¿Cómo surgen en nuestra mente? Todas estas preguntas fueron el tema principal de las discusiones durante buena parte del medievo puesto que detrás de ello se hallaban cuestiones muy importantes. Sin respuestas a ellas o con malas respuestas se podía acabar sin saber cómo podíamos conocer algo o qué tipo de estructura tenía la realidad. Abelardo fue uno de esos hombre que pretendió responder a tales preguntas, aunque no fue el único. Lo que nos enseña Gilson es que tomando ciertos caminos las respuestas podrán ser acertadas o infortunadas. De ahí el nombre de sus capítulos: filosofía y lógica, filosofía y teología... una vez escogido un camino, y si este es erróneo, nos encontraremos con dificultades insalvables y respuestas parecidas. Abelardo cogió uno de esos caminos erróneos: decidió utilizar la lógica para problemas que no eran lógicos.

"Como ciencia aparte, la lógica se refiere primariamente, no a la naturaleza u origen de nuestros conceptos, y menos aún a la existencia y naturaleza de sus objetos externos"
    No os voy a contar las conclusiones a las que llegó, pero sí voy a destacar las sorprendentes analogías que Gilson hace en ocasiones. De tener un sombrero me lo quitaría ante él. Es maravilloso cómo relaciona las conclusiones de un filósofo medieval (Ashari) con Malebrance y Berkeley. Y estos lúcidas analogías las hace durante todo el libro para mostrarnos que, como si de un hecho físico se tratara en el que una determinada causa le correspondiera un efecto, a ciertas premisas les corresponde ciertas conclusiones independientemente de cualquier otro factor. Eso es lo que haces que pensadores tan distintos como Ashari o Malebranche, a pesar de sus contextos y preocupaciones propias, acaben con conclusiones similares. Cogiendo en el hilo de Ariadna estos elementos nos lleva a la filosofía moderna de Descartes, Spinoza o Kant para conducirnos al fin al conocimiento de qué es la experiencia filosófica... Es un libro imprescindible,


viernes, 18 de enero de 2013

Compras 2013








SPQR el senador de Roma

   "Al mismo tiempo me veré en la necesidad de hablar sobre la parte que me tocó desempeñar en la conspiración de Pisón y en su desenmascaramiento. Esto tal vez sea aún más doloroso para mi." 



 SPQR el senador de Roma nos presenta las memorias de un caballero romano en tiempos del imperio. Como memorias pretende darnos un relato de la vida de su autor dando cuenta de sus actos. Y no es que precisamente no le haga falta justificarse: nos encontramos ante un descarado oportunista, que puede colaborar en asesinatos y en conspiraciones con tal de quedar en una situación acomodada. Por supuesto el retrato que nos ofrece de él es indulgente. Cuesta creer que una persona tan moderada pueda llegar  a hacer acciones tan indignas. Sin embargo parece que tampoco se le pudiese reprochar nada: en tiempos del imperio la suerte podía cambiar muy rápidamente para cualquiera, sobre todo en tiempos de Nerón. Todos conocieron a Nerón como un déspota caprichoso, pero Maniliano preferirá conocerlo como amigo. Pero no mantendrá esta cercanía con afán de poder e influencia: lo hará simplemente para asegurar su futuro de la mejor manera posible y para ello estará dispuesto a aceptar algún que otro sacrificio. Afortunadamente para él, no tendrá que hacer muchos (a pesar de que en alguna ocasión su cabeza peligre). Esto se refleja sobre todo en su retrato del emperador loco. Normalmente nos llegan relatos aterradores sobre él, pero con Maniliano casi parece que su reinado fuera algo soportable. El asesinato de la madre del emperador se nos presenta como una necesidad de estado, el de su mujer como el accidente de un borracho, y sus caprichos como algo que se pudiera aguantar. Esta es una muestra de la parcialidad del protagonista, Maniliano, y en este sentido el libro es innovador al no darnos la misma visión que se suele dar de este periodo. Desde luego sirve para construir un personaje muy interesante que puede ser muy bueno pero al mismo tiempo actuar con doblez e interés. Este Maniliano no es más, como él dice en sus memorias, que un ser humano atado a debilidades y contradicciones. Y con el fin de "purgar" de algún modo esas contradicciones escribe unas memorias que sirvan para justificarse. Y aunque estas memorias sean extensas (a veces parece que demasiado) nos sirve para entrar en contacto con un tiempo pasado y con los protagonistas del momento.

     Hay una larga hilera de personajes y de ideas que se nos van presentando y que van desde escritores a personajes de primera fila: Agripina, Palas, Vespasiano, Otón, Lucano, Flavio Josefo, Séneca... Todos tienen su hueco en la novela y van entrando en contacto con Maniliano, entretejiendo sus avatares. Y eso nos proporciona la ventaja de conocer de primera mano qué era lo que ocurría en el poder y cómo eran sus candidatos. Podemos observar cómo un hombre como Séneca, escritor estoico que se llenaba la boca con  palabras como virtud, coraje y bondad, era un usurero que prestaba dinero a altos intereses, se aferraba al poder y, además, era cómplice silencioso del asesinato de quien le había ayudado a alcanzar su posición, Agripina. Esta mujer, esposa del emperador Claudio, tampoco es que quede muy bien parada: después de envenenar a su marido hará acceder al trono a su hijo para intentar tomar el control. Y como estos dos personajes podemos encontrar tantos otros de moralidad dudosa que aparecen en las memorias de Maniliano. Aunque, claro está, no todos son de la misma calaña: el relato da lugar y protagonismo a los primeros cristianos, como a Pablo de Tarso, y nos va mostrando las enseñanzas de estos y sus conflictos con los judíos. Aquí he encontrado otro punto positivo para esta novela: son numerosas las partes en las que  vemos rasgos característicos de la época, del pensamiento, de la concepción del mundo y de la vida que se tenía. Por ejemplo, de forma indirecta vemos que la filosofía había hecho un viraje de 180º: antes se dedicaba a esclarecer el mundo y su orden, pero más tarde dejó hacerse esas preguntas y se preocupó más por intentar responder a otro tipo de preguntas: ¿cómo ser feliz en un mundo dominado por tiranos?¿Cuál era el modo correcto de actuar? Epicúreos, estoicos y hedonistas dan respuestas distintas a las mismas preguntas. Hay que mencionar el auge que en la época estaban teniendo movimientos como el mitraísmo y el cristianismo. El mismo Maniliano va a tener un contacto muy directo con todas estas corrientes e incluso se adhirá a alguna de ellas. No me resisto a citar una parte que creo que arroja luz sobre cómo entendían el mundo los antiguos:

"(...) Ningún pueblo que no sea el romano se encuentra tan cerca de los dioses en su vida cotidiana. Los dioses hablan constantemente por medio de signos y presagios, con tal de que se aprenda a entender su lenguaje secreto. Pero después de haber escuchado a estos he comenzado a pensar si el espíritu de estos no estará  aún más cerca del ser humano. Una vez entregado a su dominio, ya no es necesario dudar ni hacer conjeturas sobre nada."


   Se me olvidó comentar que esta es la segunda parte. La primera creo que se llamaba "Marco, el romano". Tengo que confesar que la primera no la he leído (entre otras cosas porque no la tengo), pero esta segunda parte se puede leer de forma independiente. Al menos yo no he notado que fuera necesario leer la primera parte. Esto se debe a que la primera novela se centra en el padre de Maniliano; esta se centra en su hijo. Los dos libros son "memorias" y Maniliano ejerce aquí su función de forma eficaz: nos cuenta toda su vida. Desde su confortable vida en la gran urbe de Antioquía, pasando por las praderas britanas de los icenos, las reuniones de los cristianos, sus distintas relaciones con mujeres, sus amistades, sus negocios, sus gestiones en los asuntos públicos, las relaciones tensas con los personajes de la época, el ingreso en el senado, sus tentaciones y ambiciones (pocas en un hedonista como él) nos van siendo relatadas a lo largo de cientos de páginas. Quizá la extensión sea desproporcionada en algunos momentos pero en general se puede decir que Waltari no ha escrito por escribir.

   No he podido olvidar que Maniliano me ha recordado en algunos aspectos al Claudio que nos describe Robert Graves: los dos prefieren pasar por tontos a que sus cabezas desfilen en alguna plaza pública y, de igual modo, los dos adoptan un tono moderado en sus ideas. En los dos también nos encontramos con dos ingenuos en sus relaciones con mujeres, los dos escriben memorias acerca de sus vidas... Esto no quiere decir que esta novela copie en algo a otras. La impresión que yo he tenido es que tiene entidad propia, al igual que sus personajes. Estos y sobre todo Maniliano se definen a lo largo de la historia. Y, si bien no puedo decir que me haya parecido una maravilla esta novela, sí que puedo decir que me ha gustado. Sin duda sirve para pasar un rato disfrutando.


domingo, 30 de diciembre de 2012

Rudolf Steiner


    Una inesperada visita al Corte inglés no podía terminar sin pasar por la sección de libros. Dejando detrás las lejas de libros de auto ayuda y literatura general me di cuenta de que tenían una selección buena en novela histórica y justo al lado me encontré este libro tan curioso. La portada desde luego es poco llamativa: es un retrato de Rudolf Steiner con gesto serio. Pero cuando leí que había tenido relación con la teosofía la cosa cambió. No es que tenga un especial interés por ese tipo de agrupaciones pero cuando en una ocasión escuché que las pinturas de Kadinski y Mondrian fueron profundamente influenciadas por estos movimientos espiritualistas me volví más receptivo. Saber que detrás de aquellos cuadros tan llamativos de Kadinski había un movimiento espiritualista era algo que me sorprendió en su momento. Sobre todo porque cuando yo miré uno de esos cuadros jamás pensé que hubiera algo parecido detrás. Esa receptividad hizo que al final comprara el libro para intentar comprender un poco esos movimientos.

  Este libro antes que nada es una biografía. Una buena biografía acerca de este personaje tan controvertido. Muchos no lo conocen y entre los que lo conocen lo tienen como un mero charlatán que creó una nueva secta con seguidores. Gary Lachman no quiere posicionarse de parte de estos últimos porque él va a intentar hacer un relato de su vida que no muestra a un hombre crédulo o estafador. Su interés en Steiner radica en que, si bien muchos han hablado de temas espirituales en aquella época del siglo XX (Blavatsky, por ejemplo), él fue el único que quiso asentar sus ideas en un sistema de pensamiento. En efecto desde pequeño Steiner entró en contacto con una serie de ideas que él no compartía.. Para refutarlas necesitaba estudiarlas y dar una base a su pensamiento. Fue así como se fue orientando al estudio de las ciencias. Él entendía que progresivamente se había ido llegando a un materialismo que había hecho creer que el sujeto era simplemente consecuencia de fenómenos físicos. Algunos habían cuestionado incluso que hubiera algo que pudiéramos llamar "yo". Hume empezó esta corriente cuando decía que lo único que él tenía eran ideas y recuerdos de cosas que le habían sucedido en su vida, pero de ningún modo algo que pudiera llamarse "yo".

"Dicha postura (el psicologismo y el materialismo) argumentaba que nuestros pensamientos (y toda nuestra actividad mental) eran de hecho el resultado de la química del cerebro. Es decir, si yo experimento una cierta emoción al escuchar un cuarteto de cuerda de Beethoven, esto es sencillamente que ciertos componentes químicos de mi cerebro han producido ese resultado, no tiene nada que ver con el hecho de que yo pueda ser capaz de captar un valor superior inherente en esa música. Otro tanto sucede cuando contemplo un triángulo o resuelvo una ecuación matemática (2+2=4 porque nuestro cerebro está configurado para verlo de tal manera, no porque realmente lo sea)"

    Steiner, testigo de las consecuencias que eso llevaba, pretendía decirles que no llevaban razón. Para ello se lanzó a un estudio profundo de la historia del  pensamiento. Mientras sus compañeros estudiaban en clases aburridas, él se dedicaba a leer y a intentar comprender la "Crítica a la razón pura" y mantenía contacto con diversos personajes en los cafés de Viena. Y fue en su juventud cuando descubrió el que sería una de sus grandes influencias: Goethe. Se dedicaría con tanto empeño en profundizar en su pensamiento que al final se convirtió en el editor de los escritos científicos del gran literato alemán. Pero esto ocurrió en sus primeros momentos. Con lo que verdaderamente se le llegó a conocer en toda Europa fue por su faceta conferenciante: su vasta cultura y sus dotes como orador, unido a su carisma, hacían que cuando se disponía a hacer conferencias estas siempre estuvieran llenas. Al mismo tiempo que se ganaba un nombre y una reputación como conferenciante trabó conocimiento con los teósofos. La teosofía era un movimiento espiritualista que veía en todos los profetas la manifestación de lo mismo: la búsqueda espiritual de la misma religión. La filiación con ellos se debe a que por aquel entonces era el único público que recibía con agrado sus ideas sobre el sujeto. Pero sus distancias y su propio pensamiento hizo que poco a poco se fuera separando de esto, hasta el punto de que hubo una separación violenta. Steiner fundó su propia institución. Todos esos sucesos nos lo va relatando Gary Lachman sin descuidar el progreso ideológico de Steiner. Quizá la parte que más interesante de ese cambio de ideas que nos relata fue aquella en la que va examinando la similitud de sus ideas con las de Goethe.

   En conjunto es un libro escrito con ritmo y que no aburrirá a aquellos que les interesen aprender más de aquellas cosas que no son bien recibidas en círculos académicos. La editorial Atalanta ha tenido un auténtico acierto publicando este libro. Se nota que es una editorial comprometida con un público no tan amplio como el de las otras editoriales. Seguiré de cerca su catálogo a partir de ahora.




viernes, 14 de diciembre de 2012

La paradoja del primitivo


    Félix de Azúa es un autor que había escuchado en alguna ocasión e incluso una vez empecé a leer su "Diccionario de las artes"... Libro que no terminé a pesar de que en muchas ocasiones te reías con su sentido del humor. Algo me decía que no estaba preparado: me encontraba en muchos lugares del libro donde se notaba que había una broma, pero no era capaz de pillarlas en ocasiones. Así que al final decidí dejarlo en mi estantería y no cogerlo hasta que pasaran años. Su nombre se fue haciendo cada vez más lejano y en rara ocasión me venía a la mente. Eso cambió hace poco, cuando encontré este libro suyo en una estantería cubierta de polvo de una biblioteca. Lo abrí por curiosidad y empecé a leerlo. Rápidamente me di cuenta de que el tono era muy distinto al del otro libro que he mencionado. Era normal porque era su tesis y trataba sobre Diderot. Me hizo falta poco tiempo para darme cuenta de que podía ser un libro del que aprender y... ciertamente no me equivoqué. El autor ayuda a eso ya que en la misma introducción viene decirnos: "os voy a decir de qué hablo y si no os interesa lo que hay aquí no paséis ni una página más". Leyendo esa parte ya supe que había que leerlo porque su interpretación de Diderot era muy interesante: el gran enciclopedista siempre se manejaba entre dos terrenos contradictorios sobre los que tendía puentes para crear una contradicción que nos revelaba a un Diderot moderno y al mismo tiempo clásico. Esa actitud la manejaba incluso en su propia vida: crítico de la nobleza y sus privilegios pero patrocinado por Catalina de Rusia.

   ¿Por qué tiene como título "La paradoja del primitivo"? La paradoja nos remite a esa contradicción de Diderot... pero y ¿lo del primitivo? ¿a qué nos remite? Uno cuando lee la palabra salvaje piensa instintivamente en Rousseau o en aquellos cuadros de Gauguin que retrataban primitivos tranquilos y alejados de los países industrializados... Pero no a Diderot (por lo menos a aquellos que no estamos familiarizados con su pensamiento). El libro nos va desgranando diversos aspectos del pensador ilustrado hasta llegar a uno que responde a la pregunta anterior: lo primitivo nos indica un nuevo tipo de artista y nuevo tipo de arte. Decir "nuevo" quizá no sea adecuado: siempre ha habido artistas "primitivo". Lo que Diderot hace, según Azúa, es explicar aquello que el artista nos ofrece. Saber si la obra que nos presenta es buena o mala es algo que podemos conocer observando qué criterios ha manejado el artista para mostrarnos o "traducirnos" (como dice Azúa) la naturaleza. La labor del pintor es esta y no otra: acercarnos a la naturaleza. Lo que quiere decir con esto y cómo debe hacerse es algo que se nos explica muy bien en el libro. Diderot era un materialista, es decir, no creía que hubiese un Dios que todo lo ha dispuesto. Tampoco creía que hubiera algo distinto de él que ejerciera esa función. La figura del Creador pierde por completo el sentido. Lo que verdaderamente es el fundamento de todo lo que ocurre en la realidad no es sino la materia. Ella misma puede pasar de la materia inerte a la materia viva sin necesidad de "algo" que opere ese cambio. Lo que le va a preocupar a Diderot es cómo llevar eso al campo de lo artístico, es decir, cómo se produce eso que llamamos "genio artístico" y cómo puede hacer obras excelsas.

    Partimos de la materia (como buen materialista) al decir que la fisiología determina el carácter y las obras. Esto se produce en un continuo contacto con el mundo. El conjunto de percepciones que tenemos del mundo nos van dando una idea de la "naturaleza". Cuando la materia se dispone de tal modo en un individuo que hace que este se convierta en un genio artístico (fisiológicamente) y las experiencias que ha tenido las va ordenando, entonces es cuando este puede hacer obras excelsas, "naturales", "primitivas". La característica de este artista es que no sigue normas o reglas (como tanto se había defendido en Francia), él las crea. No acata una autoridad que no sea él mismo ni acepta las convenciones en que le vienen dadas las "normas" del arte.
"Las costumbres nos tienen cautivos ¿surge un hombre con una chispa de genio?¿Produce alguna obra? Al principio impresiona y divide a los ingenios; poco a poco los hace coincidir coincidir; los modelos se multiplican, se acumulan las observaciones, se establecen las reglas."

   El genio es el que rompe el transcurso tranquilo de las costumbres y de las normas del arte, imponiendo el suyo propio hasta que otro genio con mano tiránico derrumbe el de aquel. Así es como se asegura una constante renovación en la que cada cual con su impresiones de la naturaleza renueva el ciclo creativo del arte. Este artista es el primitivo: el indisciplinado, el que no acata lo impuesto.  
"Cuanto más civilizado y educado es un pueblo, menos poéticas son sus costumbres; se debilita al suavizarse. ¿Cuándo preparará la naturaleza modelos para el arte? Cuando los hijos se arrancan los cabellos junto al lecho de un padre moribundo; o los dioses, sedientos de sangre humana, solo se aplacan con sus derramamientos; o las vacantes, blandiendo el tirso, se pierden en los bosques e inspiran pavor al profano.

No digo que estas costumbres sean buenas, sino que son poéticas.

¿Qué necesita el poeta? ¿Una naturaleza en bruto o cultivada, apacible o tumultuosa? ¿Ha de preferir la belleza de un día nítido al horror de una noche lóbrega?

La poesía requiere algo grandioso, bárbaro y salvaje.

Cuando el furor de la guerra civil o del fanatismo arma a los hombres con puñales y la sangre corre a raudales sobre la tierra, entonces el laurel de Apolo se conmueve y reverdece.”


  Hay abismos en todo lo que he dicho y rellenarlos necesitará que el interesado lea el libro de Azúa, que desde aquí recomiendo. Lo que expone no es solo atractivo sino que además lo intercala con citas de Diderot (como las que he puesto), embelleciendo el libro. Desde luego sirve para ver con mayor amplitud el pensamiento de Diderot y las deudas intelectuales que tenía con otros pensadores, mostrándonos a un Diderot abierto y polifacético, además de al gran crítico de arte de la emperatriz Catalina. Es una pena que este libro esté agotado. Las editoriales deberían rescatarlo para ofrecerlo al público interesado.
    






viernes, 7 de diciembre de 2012

Welcome to NHK

  Me pongo de nuevo frente al teclado para hablaros de una serie que he visto hace poco... Aunque la verdad es que parece que no es necesario escribir sobre una serie de la cual se ha hablado mucho. En muchos blogs circulan reseñas de esta serie en la que cada cual ha ido poniendo sus opiniones y, la verdad, es que me he encontrado muy pocas que fueran negativas. Esto siempre es un buen índice al que atender aunque no siempre. Se pueden escuchar maravillas sobre cosas como Los caballeros del Zodíaco y otros. Pero ese tipo de series son para una edad muy concreta y un público masivo. Hay otro tipo de series más selectivas que se dirigen a un público con unos gustos más definidos. Sí, en Welcome to NHK han tenido claro que no se iba a hablar de grandes batallas y peligros que se ciernen sobre el planeta; no iban a aparecer grandes máquinas que luchan contra monstruos; ni virus ni zombis... No, esta serie tiene unas pretensiones más modestas y no pretende imaginar desastres o cataclismos que amenazan con destruirlo todo. Prefiere contarnos la vida de personas, de individuos de nuestras sociedades. Aquí en concreto se intenta retratar un fenómeno social que está ocurriendo en Japón. ¿Cuál es ese fenómeno? El de aquellos que llaman hikikomori.

   Nuestras sociedades modernas tan multiculturales y agitadas no dan respiro a las personas que las integran. Y cuando los individuos pretende ingresar en esa compleja sociedad a veces se encuentran con el fracaso y con la sensación de que no "encajan" en tal sociedad. El fracaso puede ser tan estrepitoso que hay algunos que deciden no volver a repetirlo. ¿Pero cómo no hacerlo? ¿No es necesario a veces errar para mejorar? Sin embargo unos se obstinan en no volver a fracasar y para ello se encierran en sus casas. Una solución extrema, ¿no creen? Pues bien este tipo de gente entra en sus dormitorios y casas y no salen en largas temporadas. Durante años pueden estar en sus dormitorios esquivando cualquier roce con la sociedad. Mantener conversaciones con la gente o afrontar situaciones cotidianas les resulta imposible. Tanto es así que al final acaban dependiendo completamente de sus familias. Sin salir, sin relaciones, evitando cualquier situación... ¿Qué hacen para no morir de aburrimiento? Normalmente utilizan mucho las nuevas tecnologías y son gamers consumados. El que lea esto puede pensar: "¿Por qué se está poniendo tan pesado con esto?" Pues incido en esto porque como dije esta serie se iba a centrar en personas de nuestra sociedad y da la casualidad que el personaje que escogieron para el papel principal es un hikikomori. Es curiosos, ¿no? Este no es un héroe, no es un personaje corriente, no es alguien con habilidades especiales ni nada de eso. Es lo que consideran un paria en Japón. Desde aquí mismo ya tiene un punto de originalidad: han elegido a un personaje, Tatsuiro Satou, que por su situación es innovador.

   En la vida de este hikikomori se van a dar una serie de encuentros afortunados que le harán reflexionar acerca de su vida y su postura frente a ella. El primero de esos encuentros será con una chica llamada Misa. Esta se fijará en él después de acompañar a su tía al piso de Satou. Cuando su tía presiona ligeramente a Satou, este le dice que es un hikikomori y que le deje en paz, después de lo cual cierra la puerta ruidosamente. La chica, sin embargo, no se olvidará de este momento y tomará la resolución de ayudar a Satou. Las motivaciones que le llevan a querer ayudarlo son más complicadas de las que en un primer momento puedan parecer y están relacionadas con un pasado violento y doloroso. Pero no será este el único encuentro de Satou: dentro de poco se reencontrará con dos personas de su pasado: Yamazaki y una antigua compañera del colegio. Sin embargo será Misa y Yamazaki quienes más importancia tendrán para Satou y los que van a intentar "reinsertarlo" en la sociedad japonesa. No obstante no va a ser una tarea fácil. El camino a la recuperación está lleno de recaídas y fracasos.  El humor servirá para escenificar esto. Las situaciones que se van a ir dando entre estos personajes en muchas ocasiones son muy divertidas, aunque esas situaciones graciosas casi siempre tienen un humor "agriado". ¿Qué quiero decir con agriado? Pues que siempre hay algo de incomodidad en esas ocasiones:  la serie nos muestra situaciones escalofriantes "arropadas" de humor. Por ejemplo cuando Satou sufre algún fracaso cree que este se debe a una conspiración mundial (NHK) tramada para crear hikikomoris. En estos momentos empieza a hilvanar historias imaginativas de cómo ha podido ocurrir el fracaso. Creo que son tan imaginativas que ni los escritores del s. XIX que fumaban opio se las hubieran podido imaginar.

   En esas recaídas siempre tendrá el apoyo de Yamazaki: un personaje entusiasta y alegre que nunca se rinde. Yamazaki iba a la misma escuela que Satou aunque entonces parece que no tuvieron una relación estrecha. Ahora, por el contrario, tendrán una gran amistad, compartiendo victorias y derrotas por igual. Yamazaki que es un gran admirador de los juegos, que pretende crear una compañía de videojuegos,y le propone a Satou hacer uno juntos. Durante este hilo argumental se producirá el desenvolvimiento de los personajes que nos situará en un viaje de 24 capítulos durante el cual vamos a observar el crecimiento de los personajes.Sí. Esta serie es esencialmente una serie de crecimiento de sus personajes en la que nos vamos a enterar de su pasado y de cómo este les persigue hasta el punto de arruinar sus objetivos. Para todos ellos el pasado es una presencia constante: para Yamazaki su situación familiar, para Satou su fracaso universitario y para Misa... tendré que dejarlo en puntos suspensivos para no arruinar nada. Lo que sí me gustaría dejar claro es que los personajes tienen personalidad propia y que no se han creado mediante un "molde".

   ¿Esta bien contada la historia?¿Es adictiva?¿Tiene capítulos chicle? No puedo inclinarme fácilmente a un sí o un no absoluto. Evidentemente la calidad media de los capítulos es bastante buena (en caso contrario no estaría escribiendo), pero hay ocasiones en las los que algunos capítulos (muy pocos) no están bien empleados o sirven para no centrarse en lo que de verdad importa. De estos solo hay unos 6 y aun siendo lo más flojo de la serie están entretenidos. Lo peor sin duda es el final precipitado de la serie que nos deja sin saber muy bien cómo continuarán las cosas. A pesar de sus pequeños defectos me merece una buena opinión porque no solo es innovadora, sino que además nos cuenta muy bien una historia escalofriante.

Mi nota: 8


   

martes, 27 de noviembre de 2012

Mushishi



   He escuchado maravillas acerca del anime del que voy a hablar. Por su precisión en los dibujos, sus historias y su personaje principal esta serie se ha hecho un hueco en el panorama del anime (y del manga) y es conocido por muchos aficionados como un a serie original y de buena calidad para personas hartas de clichés. Peleas, relaciones amorosas complicadas, vida estudiantil... son los temas habituales en la mayoría de los animes. Todo aficionada a la animación acaba cansándose de estos temas habituales y acaba deseando algo que aporte originalidad, un soplo de novedad, de algo que ya no haya visto o que no se mencionada en otra serie. Esas personas están de suerte con esta serie: no trata ningún tema convencional y su personaje no es "calcado" a otros. ¿A qué se debe esta originalidad? Pues, principalmente, a qué ya de partida no entra dentro de género alguno. Tampoco intenta desarrollar un historia lineal y concluyente. De hecho cada capítulo es autoconclusivo. Pero ¿de qué trata?

   La palabra Mushishi viene de unas criaturas que se llaman mushi. Los mushi son pequeñas criaturas con poderes naturales y apenas percibidas por la mayoría de los humanos. La mayoría de estos mushi al interactuar con humanos generan problemas. Alguien debe encargarse de solucionar esos problemas y aquí es donde aparecen los mushishi: personas que se dedican a viajar de un lado hacia otro velando porque en cada lugar haya una relación armoniosa entre los mushi y los humanos. Su objetivo no es eliminar mushi... con poner en equilibrio a humanos y mushi es suficiente (aunque a veces es necesario eliminarlos). La cuestión es que al ser parte de la naturaleza ninguna de ellas debe prevalecer sobre la otra. Lo normal es que no interactúen porque, como se dice en la serie, los mushi están mucho más ligados a la naturaleza que los humanos. Si la naturaleza fuera un cuerpo humano, los humanos estarían en la punta de los dedos, mientras que los mushi en el centro (el ejemplo es de la serie).


  Aquí es donde aparece el personaje principal, Ginco, un mushishi. A él le acompañaremos en sus viaje por todos los lugares y viendo a todo tipo de gente que se ve afectada por estos extraños seres. El punto más flojo de la serie creo que está aquí: acabamos sabiendo de Ginco lo mismo que al principio. No hay ningún esfuerzo en presentarnos al personaje. Solo conocemos al viajero que soluciona problemas... no a la persona ni sus motivaciones. Esto quizá se deba a la estructura de la serie. Normalmente se nos presenta el personaje y una situación y se va desarrollando hasta el punto final. Aquí no ocurre eso. Como todos los capítulos son autoconclusivos, todos ellos repiten la misma estructura: Ginco llega a una tierra donde un mushi genera problemas y soluciona el problema (de forma afortunada o desafortunada). Esto, bajo mi punto de vista, hace que la serie, que podría ser excelente, sea simplemente muy buena. Si la imaginación que se ha desplegado con los mushi y las historia se hubiera empleado también en hacer que los capítulos estuvieran relacionados, el resultado de serie sería formidable. 

    Aun así hay algunas historias que son memorables. Voy a contar algo de alguna de ellas. Una mujer de extraño pelo verde vive junto a un pantano. Cuando Ginco se encuentra con ella le resulta muy interesante ¿Por qué vive en un pantano? La razón es que todos los pantanos tienen vida propia y, cuando llega su hora, se acercan hacia el mar. La mujer acompaña a este pantano hasta el lugar donde morirá. Lo hace porque estando en el pantano se siente completa o "unida" a la naturaleza. Otra historia que me encantó fue la de un niño que, al pintar sobre el papel, dota de vida a lo pintado. Esta  historia, al igual que el resto, son de una gran belleza y nos presentan un mundo fantástico en el que el mundo está "animado", tiene vida , casi parece una especie de panteísmo. En este mundo vivir armoniosamente con la naturaleza es una necesidad, porque tanto los mushi como los humanos pertenecen a ella. Y el fruto de esa armonía puede ser feliz. Esa quizá sea la razón por la que en una de las historias, cuando a una mujer le quitan el mushi esta vuelve a contraerlo porque ella se sentía incompleta sin él. Las historias son bellas y únicas pero el dibujo no se queda atrás. Mejor que hablar de él pongo unas cuanta imágenes:






    Resumiendo diré tan solo que para mi esta serie es para verla muy lentamente. De hecho yo todavía no la terminé. En parte porque, como dije, no nos presenta una historia en la que el personaje sea desarrollado. Esto hace que pierda aliciente y sea predecible: ya sabes que en el capítulo siguiente Ginco hará lo mismo que en los últimos 10 caps. Sin embargo el resultado es notable.

Mi nota: 7

sábado, 24 de noviembre de 2012

El zen y los pájaros del deseo


   La primero vez que oí el nombre de Thomas Merton fue gracias a un compañero que estaba leyendo uno de sus libros. El libro era La montaña de los siete círculos y él me empezó a contar quién era Merton. Era un monje trapense que durante su vida se había dedicado al estudio de la cultura oriental. Su idea era entablar un diálogo productivo entre cristianos y orientales para llegar a puntos de encuentro y de acuerdo. Él mismo fue partícipe en ese diálogo entre culturas que pretendía promover, y durante muchos años se dedicó al estudio de oriente. Fruto de ese estudio escribió multitud de libros en los que intentaba acercar al lector occidental el mundo espiritual del oriental de a pie. Por casualidad me encontré con este libro suyo y, recordando lo que me comentó aquel amigo, pensé que debía ser interesante. Así que comencé a leerlo y me di cuenta de que no era un libro enteramente escrito por Merton. De hecho él no escribe demasiado porque es una recopilación de fragmentos de obras que él consideraba útil presentar al gran público. Algunos de los artículos sirven de presentación del zen; otros para hablarnos de algún estudioso o de algún maestro zen.

   ¿Qué es el zen? Esa es la pregunta que creo que cualquier lector ocasional (como yo) puede hacerse. A algunos les sonará la palabra por esos ambientadores que venden en los mercados (que más que para "ambientar"sirven para asfixiar); otros tendrán un concepto confuso en la mente, sin distinguir claramente lo que significa: ¿es una religión, una orden monástica, una escuela de pensamiento?¿Qué es? Yo no puedo responder a esa difícil pregunta así que, para intentar no decir algo equivocado me apoyaré en algunos fragmentos del libro. De hecho parece que incluso en alguna parte del libro se encuentran con dificultades para decir qué es el zen e intenta llegar a una definición sin hacer cincunloquios. Esto se debe a que el zen:

   "No se trata de ninguna de una explicación orgánica de la vida, no es un camino ascético de perfección, no es misticismo, tal como es entendido en occidente, y de hecho no se amolda a ninguna categoría conveniente, entre las que nosotros poseemos. Es por esto que todos nuestros intentos de etiquetarlo o despacharlo con rótulos como "panteísmo", "quietismo", "iluminismo", "pelagianismo"..."
   Parece que es un problema de traducción más que de fondo... Pero no es así. Una de las mayores dificultades es que el zen da una vuelta de tuerca a nuestra mentalidad occidental. Cuando se produce un hecho (cualquiera) enseguida intentamos buscar las causas, las razones de por qué ha ocurrido. Esto nos lleva entrar en el campo de la explicación, de la teoría y, al centrarnos tanto en esas razones que han hecho posible el hecho, nos alejamos del hecho. Si se hace esto nos alejamos de lo que ha ocurrido y no lo llegamos a comprender completamente. Por decirlo de una forma distinta: nos centramos en cuestiones lógicas y lingüística que se alejan de lo que ocurre. El zen parece que pretende alejarse de esa forma de pensar (y de cualquier otra) para intentar aprehender la verdad. Esta es la razón de sea tan difícil definir en nuestras lenguas. No obstante una vez admitida la incapacidad de que una palabra pueda definirla completamente se puede intentar de alguna forma. Uno de los fragmentos escritos de Suzuki se atreve a intentar decirnos qué es el zen:

"El zen aspira siempre a la aprehensión del hecho central de la vida, que no puede tumbarse sobre la mesa de disección de nuestro intelecto. Para asir este hecho central de la vida, el zen se ve obligado a presentar una serie de negaciones. La mera negación, no es el espíritu del zen. Cuando se aprehende en toda su pureza el espíritu del zen, salta a la vista que ese acto (en este caso un manotazo) es una cosa muy real. Pues no hay en él negación, ni afirmación, sino un hecho simple, una pura experiencia, la mismísima fundación de nuestro ser y nuestro pensar. Toda la quietud y vacuidad que podríamos desear en el seno de la más activa de las meditaciones se encuentra dentro suyo. No os dejéis llevar por nada exterior o convencional. La forma de coger el zen es con las manos desnudas: sin guantes."
   Suzuki también nos señala con la misma intención que el "zen nada enseña; tan solo nos permite despertar y estar enterados. No inculca: señala". Si no equivoco cuando dice sin guantes creo que se refiere a eso que antes había dicho que era un costumbre occidental: la constante preocupación por un lenguaje conceptualizado que de cuenta de las causas que provocan algo, pero no de lo acontecido. Por eso dice que "no inculca: señala". Dejaré este punto. No creo que pueda explicar este punto central mejor que el libro. Será mejor recomendar el libro a aquel que esté interesado en el tema ya que el libro nos presenta una explicación más clara y algunos temas más (como el de la posible relación entre el misticismo cristiano, especialmente el de el maestro Erckardt, con el zen). Exceptuando algunas partes del libro en general resulta fácil de seguir sus ideas. Su estilo claro y conciso ayuda a esto y lo hace ameno.  Aunque no es de Merton  la mayoría de lo escrito, me ha resultado estimulante su selección de textos... No será la última ocasión en que Merton aparezca en este blog.

domingo, 11 de noviembre de 2012

La corona de hierba

Por fin puedo decir que he terminado este magnífico libro. Me ha llevado casi un mes leerlo. En parte por el tamaño del libro y en parte por mi incapacidad de centrarme en un solo libro . Tengo que reconocerlo: me puede el vicio de llevar varios libros empezados. En cualquier caso me ha resultado muy grata esta lectura. Hay libros de los que decimos que son cortos y nos gustan; hay otros que a pesar de su extensión "se nos hacen cortos". La corona de hierva me ha parecido de estos últimos. Tiene una extensión considerable con sus más de 800 páginas esta novela histórica. Cuando alguien haya leído "novela histórica" y sea un lector asiduo de novela histórica se preguntará de forma automática: "¿es fiel a los hechos? No soy el más indicado para responder a esa pregunta. Pero hasta donde yo se (que es poco) esta novela se ciñe a lo que sucedió por aquel período de decadencia de la república romana. De todas formas aunque no fuera completamente fiel a los hechos no me importaría. Sinceramente, me incomoda ligeramente cuando un historiador dice indignado acerca de una película o de un libro de ambientación histórica "no es fiel. Es especulación". Parece que estas obras se estén metiendo en el terreno del historiador y este tenga el deber de erigirse en juez para lanzar una sentencia severa. Algo parecido creo que pasó con Yo, Claudio cuando alguno dijeron que no era más que una actualización de la obra de Suetonio. Para ser breve solo diré que no soy de los que exige una fidelidad completa. Creo que hay que dar alas a la imaginación, pero si además de dárselas, el escritor es capaz de contarnos las cosas tal cual fueron con un buen estilo, mejor todavía.



   En el caso de este libro como he dicho creo que no hay que preocuparse de su exactitud. Se nota que hay un trabajo de investigación detrás del libro. Este libro parece tan exacto como el primero (y como seguramente serán el resto de libros de la saga). En efecto, la saga de McCullough es una serie muy instructiva que sirve para hacernos aprender, a la vez que nos divierte, emociona y entristece. Ya el primer tomo era muy bueno, pero creo que en este se McCullough se ha superado. Los personajes nuevos y viejos nos siguen sirviendo como hilo conductor para ver los cambios que van llegando a la gran urbe de Roma. En el primer libro encontrábamos a un empobrecido Sila que buscaba desesperadamente una solución para intentar llegar acceder al senado y consolidarse como senador. Su encuentro con Cayo Mario, un gran militar de aquella época, le da acceso a un puesto en el ejército. De hecho, durante los próximas años estará junto a él, combate tras combate. Primero contra Yugurta, rey de Numidia; más tarde contra los germanos que pretendieron conquistar Italia y Roma. Hasta ahora solo hemos visto la cara pública de este aristócrata. Sin embargo, esconde un rostro oscuro que se muestra en una sexualidad ambigua y una personalidad imponente y autoritaria. En este segundo libro sigue mostrando ese aspecto de hombre que no duda en escoger los métodos más cuestionables para alcanzar lo que quiere. Sin duda ha llegado su momento: la guerra contra los antiguos aliados italianos le va a reportar el prestigio y los aliados suficientes para obtener el consulado. Es aquí, siendo ya cónsul, cuando los recelos que tenía contra su antiguo amigo, Cayo Mario, se convierten en un auténtico conflicto. ¿Cómo es posible que antiguos amigos y familiares se confronten en una guerra civil? Gran parte de la respuesta se haya en los cambios que experimenta Mario durante la novela.


  Una vez a Mario se le dijo que seria cónsul siete veces. Seis veces lo ha sido, pero la duda le reconcome: ¿cuándo volverá a ser cónsul? El vaticinio todavía no se ha cumplido y no ve la oportunidad de que se cumpla: Roma y el Mediterráneo es un remanso de paz. Gracias a sus victorias hace unos años Numidia vuelve a ser un estado satélite que no da problemas y ya no hay ninguna situación que pueda poner en riesgo a Roma para que esta le designe el control de sus ejércitos. Comienza entonces a cambiar su personalidad y el hombre honesto y bonachón pasa a ser un taimado intrigante que pretende llegar al poder sin importar los medios. Esto unido a los ataques de su enfermedad le provoca cierta senilidad, aunque esta no le impedirá ansiar liderar una guerra. Mediante el Senado no puede conseguir un nuevo consulado. Necesita por tanto una guerra que le atraiga fama e influencia. Cuando se produce la guerra contra los itálicos ve su oportunidad, pero un suceso imprevisto le hará tener que dejar la vida militar durante un tiempo. Más tarde verá otra oportunidad en oriente y a fin de obtener el mando disputará el poder a Sila, produciéndose un escenario escabroso. Con sobornos pretende controlar la asamblea de la plebe para darle un golpe al senado y obtener el imperium (poder, legitimidad) para llevar la guerra contra el ponto.



 Mientras se desarrollan los sucesos de esta guerra civil entre Roma y los italianos un joven rey oriental ansía poner poner en jaque a Roma. Ese rey es Mitrídates del Ponto, joven ambicioso y fuerte que desaprueba la constante intervención de Roma en los asuntos de oriente. Los reinos de oriente se han convertido casi en estados satélite de Roma y esta maneja sus intereses en la región. Su poder es tal que, décadas antes de los hechos que cuenta el libro, cuando el rey del imperio seléucida estaba conquistando Egipto Roma le envía un emisario. Popilio Laenas era el nombre del emisario y cuando este se encontró con el monarca le dijo que debía dejar sus conquistas y volver a su país. Cuando el rey se negó el senador trazó un círculo entorno al monarca y le dijo algo parecido a: "cuando salgáis de este círculo podréis hacer dos cosas: conquistar Egipto y asumir las consecuencias cuando volvamos o volver a vuestro país y reinar tranquilamente en vuestro reino". Cuando el rey salió del círculo se dirigió a donde se encontraba su ejército y puso rumbo a su reino. Tal era el control que Roma ejercía sobre oriente y el Mediterráneo... Y Mitrídates no está dispuesto a que nadie le diga cuáles deben ser las fronteras de su reino. Inicia entonces una expansión territorial que le llevará a un conflicto con Roma.  Es un personaje a un mismo tiempo impresionante e impresionable (durante mucho tiempo teme a Roma gracias a unas conversaciones con Mario y Sila), además de pueblerino y feroz. Este fragmento deja entrever estos últimos rasgos:
"Por lo visto el joven rey del Ponto ha estado cortejando a Escauro con una serie de correctísimas cartas en un griego impecable y trufadas de citas de Homero, Hesíodo, Esquilo, Sófocles y Eurípides, y no digamos Menandro y Píndaro. Y Escauro
 ha llegado a la conclusión de que constituye un buen cambio respecto al sátrapa oriental, más predispuesto a leer los clásicos que a introducir una lanza en el orificio trasero de abuela. Cayo Mario, por el contrario, sostiene que ese Mitrídates VI -¡llamado, figúrate, eupator!- hizo que su madre pereciese de hambre, mató a su hermano, que era rey bajo la regencia de la madre, asesinó a varios tíos y a primos y para adornarlo envenenó a su hermana, ¡que a la vez era su esposa! Ya puedes imaginarte que es un individuo de lo más afable, ¡muy en la línea de los clasicos!"
   Hay más personajes (muchos más) y muy interesantes pero a través de estos tres suceden los hechos más importantes. Todos ellos son tratados con el buen hacer de esta escritora que no descuida ni un momento para dejar bien definidos y perfilados a los personajes. El resultado son personajes que llegamos a conocer muy bien. Si esto le añadimos una trama que sigue rigurosamente la historia y que tiene un buen estilo nos encontramos con una brillante obra. Aunque claro está que tiene sus defectos. Particularmente señalaría uno que me ha resultado molesto: su fascinación por Cayo Julio César. En cualquier momento en que aparece se lleva todo el protagonismo y no escatima elogios hacia él. Y, sinceramente, me parece un poco absurdo el tratamiento que hace aquí de él porque es imposible que un joven de 9 o 10 años pueda analizar la situación política con mayor perspicacia y claridad que gigantes como Mario y Sila. Si a eso le añadimos que el personaje de César tiene ciertos rasgos de megalómano resulta ligeramente insoportable... Me va costar encontrar más contras a este libro porque para mi es casi perfecto. Este libro es ideal para, al mismo tiempo, pasar un buen rato leyendo y aprender.