jueves, 18 de abril de 2013

"Después de Babel" de George Steiner

Sobre el lenguaje privado. Págs. 212-214


     (...) Encarnan (Celan y otros escritores) una rebelión de la literatura contra la lengua, comparable a, pero quizás más radical que, cualquiera de las que ha tenido lugar en el arte abstracto y la música aleatoria y atonal. Cuando la literatura se empeña en romper el molde lingüístico y público y se convierte en idiolecto, cuando busca la intraducibilidad, hemos ingresado en un nuevo universo sensible.
   En un poema breve y minucioso de tan denso, Paul Celan habla de una "escritura de sombras sobre las piedras". La literatura moderna está guiada por una necesidad de explorar esta "litografía", esta "ecriture dombres". Estas tienen poco que ver con la claridad y el desarrollo de las secuencias del discurso público. Para el escritor nacido después de Mallarmé , la lengua violenta la significación aplanándola, destruyéndola, como ocurre cuando una criatura de las profundidades marinas es sacada a la luz del día y a las bajas presiones de la superficie.
   Sin embargo el hermetismo que se desarrolla de Mallarmé a Celan no es la rebelión contra la lengua más total de que tengan noticia las letras modernas. Surgen otras dos orientaciones. Paralizado por por el vacío de las palabras, por el hiato que hay entre la percepción individual y las heladas generalidades del habla, el escritor cae en el silencio. Esta táctica del silencio se remonta a Hölderlin, o más exactamente, al Hölderlin elevado a rango mítico, cuyo retrato ha transmitido la literatura moderna; los comentarios hechos por Heidegger entre 1936 y 1944 constituyen una ilustración representativa. El carácter fragmentario y a menudo laberíntico, de la poesía del último Hölderlin, el colapso del poeta en la apatía mental y en el mutismo admiten ser leídos como una demostración de los límites de la lengua, de la impotencia total del lenguaje ante el resplandor y el secreto de lo inefable de la significación. O, como Wittgenstein le decía a propósito de su "Tractatus" a Ludvig Ficker, en una carta fechada a finales de octubre de 1910: "mi obra tiene dos partes: la que aquí ha sido presentada y todo lo que no he escrito. Y es precisamente esta segunda parte la que más importa."
   La forma clásica de la paradoja aparece en "La carta de Lord Chandos" de Hofmannsthal, de 1902. El joven noble isabelino se ha enardecido por visiones poéticas y filosóficas, por la intención de descubrir el más oculto centro órfico del arte y de la mitología. Toda la creación, la historia entera constituyen a sus ojos un Código. Pero ahora descubre que apenas puede hablar y que la idea de la escritura es una absurdo. El vértigo lo asalta cuando piensa el abismo que se abre entre los fenómenos humanos en toda su complejidad y la abstracción trivial de las palabras. Torturado por una lucidez que alcanza la escala microscópica, Lord Chandos vive la realidad como un mosaico de estructuras integrales y descubre que la lengua es una taquigrafía miope. Al considerar los objetos más ordinarios con obsesiva atención, Chandos ingresa en el laberinto de una especialidad autónoma: se pliega a la vida de la carretilla en el cobertizo, a la del escarabajo acuático que con sus patas de remo surca el océano de un balde de agua. El lenguaje, tal y como lo conocemos, no proporciona ningún acceso a esta auténtica pulsación del ser. El relato que hace Hofmannsthal narra con sagaz habilidad esta helada empatía:

    "Paréceme entonces ser yo mismo el que está en fermentación, el que despide burbujas, bulle y fulgura. Y todo se vuelve una suerte de pensamiento febril, pero cuya expresión es más inmediata, más fluida, más ardiente que las palabras. Son remolinos, pero en lugar de arrastrarlo a uno, como los remolinos verbales, a quién sabe a qué región abismal, de alguna manera me lleva a mi propio ser y al sosiego más profundo."

    Más adelante volveremos a esta descripción de una matriz del pensamiento mucho más inmediata, más fluida e intensa que la del lenguaje. Como surge de un escritor que estaba empapado en la música, la noción de las espirales de la introspección que desembocan en fundamentos mucho más profundos y estables que los de la sintaxis  resulta del mayor interés. Sin embargo, es obvio que ningún lenguaje humano puede aspirar a una intensidad semejante de visión y serenidad. Chandos está en busca de una lengua "cuyo vocabulario ignoro, aquella lengua en que me hablan las cosas mudas y en la cual deba quizá algún día, desde la tumba, responder por mis actos ante un juez desconocido". Por lo que hace al universo natural, se trata de un lenguaje totalmente privado, o bien es el lenguaje del silencio.

martes, 2 de abril de 2013

El alquimista trovador (libro)





  Pensadores los ha habido muchos y de muy diverso carácter y talante. Unos, creyendo haber encontrado la verdad fueron intransigentes; otros, en cambio, fueron más permisivos. Y hubo algunos que se resignaron al ver que sus ideas no ejercían excesiva influencia. Platón fue un ejemplo de estos últimos cuando decía que cuando llueve y los demás no se refugian a pesar de que se les avisa, lo único que puede hacerse es cubrirse uno mismo y esperar que los demás también lo hagan. En medio de los intransigentes y los resignados se encuentra Ramón Llul: figura valiente que estuvo dispuesto a correr riesgos para convencer a los demás y crear consensos con sus ideas sin el fanatismo propio de la nueva época. Porque, en efecto, los nuevos tiempos que se avecinaban no iban a salvaguardar la convivencia que se mantuvo en los reinos cristianos y Al-Andalus en torno al s. XIII. Ahora, este libro, "El alquimista trovador" nos da una idea de la época y del personaje con gran maestría.



    Ramón Llul es un personaje que no debería necesitar presentación pero da la casualidad de que el tiempo ha surtido un mal efecto en su figura, haciendo que no sea demasiado conocido. De hecho incluso en las facultades rara vez se le menciona. Una novela apareció hace algunos años con el fin de dar a conocer su figura... Eso sí con una interpretación propia. El autor, Luis Racionero, supo enfrentarse a la ingente obra de Ramón y no solo se limitó a eso, sino que además leyó más literatura sobre el tema para informarse adecuadamente de sus múltiples facetas porque Llul fue un hombre multifacético: conocedor de muchos campos como la lógica, la filosofía y la teología siempre se caracterizó por un amplio conocimiento del mundo islámico. Y esto es algo que se refleja en la novela con sus diálogos con Arnaldo Vilanova o Ibn Arabi, personajes que conoció y que le influyeron según algunos intérpretes del pensador mayorquí. Pero este no es solo un libro que nos relate la vida de Ramón Lull. A esta novela se la podría calificar casi de novela histórica pues si bien no se sitúa en el centro de los hechos sí que está muy cerca de ellos. Y lo cierto es que no podía haber escogido un personaje más adecuado porque Lulio fue viajero infatigable de todas las cortes eurpoeas y de buena parte de las islámicas. En las cortes europeas intentaba convencer a los monarcas de que había enconstrado un método racional para convercer a musulmanes y judíos de que sus religiones eran falsas. A pesar de querer utilizar razonamientos y la lógica hay que destacar que Raimundo es (en el libro) profundamente intuicionista y, cuando va a la universidad de París, donde casi todos eran profundamente racionalistas, no comparte muchas de sus ideas. Y tenemos interesantísimas conversaciones en ese ambiente con Duns Escoto.
(...) había tratado de argumentar fríamente con Escoto, pero su temperamento lo traicionó:
          - ¡Los escolásticos! ¿Quiénes son los escolásticos?- estalló vehementemente-. Los grandes        cobardes, los hombres que se atontan con el pensamiento, que se envuelven en conceptos por miedo al flujo de la vida, débiles temblorosos que se agarran a las piedras del río para no dejarse llevar por la corriente. Y las piedras son los conceptos fijos que ellos mismos han inventado, violentando la realidad. ¿Dónde están, realmente, los conceptos fijos? Todo cambia, todo fluye, todo se trasforma. Y ellos, cobardes quieren fijeza y la inventan en su cabeza para ponerla allí donde no existe, a su alrededor, y vivir tranquilos en este mundo ilusorio de su pensamiento. 

  Así lo hizo Aristóteles contra Heráclito, Maimónides contra Nahmávides, y continuará la lista de los cobardes frente a los lúcidos, de los racionales contra los gnósticos. Colóquese cada uno allá donde quiera, pero ¡sepamos al menos dónde está cada uno de nosotros, y distingamos de una vez al cobarde del lúcido! ¿O es que estamos durmiendo? (...)

    Las conversaciones con Duns Scoto, Roger Bacon, Mohidín, Nahmávides y otros es el nexo que va uniendo los múltiples viajes de Raimundo por el mediterráneo, dejándonos una estela de personajes memorables y con voz propia. Y, precisamente gracias a los encuentros que va teniendo con ellos, vamos viendo cómo el personaje principal se va desarrollando tanto como persona como pensador de gran talla.


    Por otra parte y junto al relato de la vida de Lulio vemos a unos reyes avarientos cuyas miradas estaban más centradas en ampliar su poder que en el lejano oriente, a pesar de que los mongoles y su rápido avance comenzaban a preocupar. Felipe IV el hermoso, Federico II de Hohenstaufen, Jaime I el conquistador y sus hijos son los principales monarcas que aparecen. Y a través de ellos nos vamos enterando de los conflictos y de la política de la época. Así es como sabemos que Francia se va convirtiendo en el brazo armado del vaticano, dando inicio a una peligrosa alianza que amenaza a reinos más pequeños como el de Aragón y Sicilia. Estos últimos, por su parte,  afrontarán el problema con una alianza que tiene como fin unir las coronas de tal forma que Sicilia acabe siendo territorio de Aragón... Lo mejor quizá es que hay momentos (muy pocos, la verdad) en que podemos ver los distintos talantes y caracteres de cada monarca. Uno de los que más me gustó fue aquel en el que el propio Jaime I se encuentra en una de sus ciudades con maza en mano, atacando a aquellos que ese día desobedecieron sus leyes y comenzaron a matar judíos. Esta escena nos pone sobreaviso de los tiempos intolerantes que estaban comenzando. Antes, si bien no había una relación especialmente buena entre judíos, musulmanes y cristianos sí que al menos había una convivencia más o menos pacífica. En los tiempos que se acercan ya no hay lugar para esa convivencia y en muchos de los diálogos de la novela se van lanzando pistas de la historia posterior de nuestro país y de Europa: la expulsión de musulmanes y judíos de España, las guerras de religión de la edad moderna, etc. También se avisa de los peligros de una razón que tan solo se emplea para dominar y destrozar el mundo... se nota que Luis Racionero es un crítico de la modernidad y de nuestros tiempos. Hay por esto cierto tono nostálgico de los tiempos de Ramón Llul, en los que los hombres todavía se preocupaban de saber qué era bueno o qué verdadero. Dejemos que este libro nos enseñe un mundo olvidado de gentes del pasado... pasado que mucho puede decir a nuestro presente turbulento.

martes, 19 de marzo de 2013

El alquimista trovador de Luis Racionero

Conversación entre Bonastruc (o Nahmánides) y Raimundo Lulio:

    -Los antiguos emplearon la estructura del cielo como clave y código general de conocimientos, a fin de que, en el caso de que todos los archivos y conocimientos humanos se perdiesen, fuera posible recobrar y reconstruir la estructura que formaba la base de todas las artes y las ciencias, calcando sobre un papiro o una mesa de madera la constitución del cielo. Por esto el conocimiento de la astrología antigua es indispensable para los investigadores de la naturaleza.

    Y Bonastruc fue señalando con la mano los signos del techo, desvelando ante los ojos ávidos de Raimundo los símbolos que ornaban la bóveda.

   - El cielo fue medido por los antiguos en doce grandes divisiones, a las que dieron el nombre de casas del zodíaco. Dentro de estas casas o signos se mueven los astros. Si consideras que a cada signo del zodíaco le corresponde una letra y que cada planeta tiene también su letra, el cielo se convierte en un alfabeto en movimiento en el que las letras planetarias van a colocarse delante de cada una de las letras fijas zodiacales. Así están escritos en los cielos los nombres los nombres que encontraremos en todas las grandes religiones: Ishwatra o Iesus-rex, Maha-Maya, o la Virgen de las grandes aguas celestiales. Todo está escrito con letras de fuego en el firmamento.

martes, 26 de febrero de 2013

Toshokan Sensou (Library war)


   No sé cuántas veces se ha visto estrellarse una historia de novela al adaptarse a otro medio. Los ejemplos son muchos (el más reciente El hobbit). En este caso no se si se ha producido ese choque pero sí desde luego una falta de previsión. Teniendo en cuenta que las novelas vendieron en su tiempo algo más de dos millones de ejemplares quizá deberían haber sido más ambiciosos con el anime. Pero bueno estoy empezando a opinar sin ni siquiera contar el argumento...

   Si hay algo que ha preocupado a la política siempre más que cualquier otra cosa es el control ideológico. Esa es su "manera" de intentar mantener el "orden". Novelas como Farenheit 451 nos recuerdan el peligro que conlleva el afán de control de algunos estados. Toshokan sensou retoma esa línea y nos sitúa en un Japón en el que el estado toma medidas para implantar una censura. Para ello se crean cuerpos especiales que dedican todos sus esfuerzos a eliminar aquellos libros y materiales que el estado considere "peligrosos" o dañinos para el orden público. La libertad de expresión es permitida... siempre y cuando diga aquello que no moleste a las autoridades. Ante esta perspectivas aquellos que son partidarios de la defensa de la libertad de expresión se alistan en una especie de ejercito que pretende defender las bibliotecas y los museos de las fuerzas del estado. Hasta ahora puede resultar más o menos creíble... Pero la forma de presentarlo se va haciendo más inconsistente conforme se va desarrollando en los capítulos. Voy a intentar explicarme: este ejército clandestino que reclutan y entrenan las bibliotecas (¿desde cuándo las bibliotecas tienen tanto dinero como para poder armar tropas?) son capaces de resistir ataques del estado... un estado que tiene un ejercito no es capaz de hacerse con unas cuantas bibliotecas y museos. Además de eso siempre que salen escenas de alguna biblioteca aparecen personas por ahí andando y mirando tranquilamente libros. Me pregunto cómo alguien podría ir a pasar la tarde en una biblioteca o un museo cuando es consciente de que en cualquier momento puede ser atacada por el estado. Estos agujeros argumentales supongo que tendrán una explicación en los libros pero desde luego en la serie no se intentan rellenar y esto hace que en ocasiones las situaciones puedan parecer absurdas. Pero más grave que los agujeros argumentales es la brevedad de la serie. Nunca me ha molestado la brevedad de una serie. Todo lo contrario. Siempre he pensado que en muy poco tiempo se puede decir mucho y de mejor forma que de manera extensa... Sin embargo la brevedad a esta serie no le sienta bien. Debido a ello los personajes apenas tienen espacio para desarrollarse y que nos impliquemos con ellos. Sin resultar planos y prototípicos no nos encontramos con personajes verdaderamente llamativos, y esto tiene un gran impacto en la historia. En Kimi ni todoke casi todos esperan que suceda lo que acaba sucediendo pero aquí, por ejemplo, no se siente la misma empatía. A su favor tiene que en Library war la relación de los personajes no resulta empalagosa. Además, la relación de Kasahara, el personaje principal, y el teniente no es muy distinta a la que se puede ver en muchas series... pero tiene algo distinto que la hace ligeramente especial. Quizá sea que al vivir en un régimen de vida casi militar las situaciones que se dan entre ellos sean poco normales y más serias. El resto de personajes no tienen nada destacables, pues apenas aparecen.

   Me he dedicado a demoler un poco esta serie pero voy a romper un par de lanzas a su favor. A mi me ha gustado todo: me gustaron los personajes, el dibujo, la historia que cuenta, etc. Podría haberse mejorado mucho y sin duda había materiales para crear una historia seria, pero los responsables del anime parecen no haberse esforzado lo suficiente por dar un producto pulido. Aunque hayan fracasado en muchos puntos me ha quedado un buen recuerdo de la serie y espero ver dentro de poco la película que sacaron. 

Mi nota: 4,5




lunes, 11 de febrero de 2013

Historia de Venecia




 Como, en el arsenal, los veneciano/ Hierven la tenaz pez en la invernada/  y embrean los bajeles que no sanos/ están para la mar, y es fabricada/ nueva nave  por unos o, afanosos,/           calafetean otros la averiada;/ y proa y popa arreglan industriosos,/ o entre remos y cuerdas se reparten/ su afan, ya alzan trinquetes poderosos;/ tal, por el fuego no, con divino arte,/ hirviendo estaba abajo la prez pringosa/ que impregnaba el hondón de parte a parte".

            Dante, Divina comedia, el infierno, XXI, 7-18








   Hay momentos en la historia en que es poco probable que ciertas cosas ocurran, pero sin embargo acaban sucediendo. Venecia puede dar fe de ello: una ciudad construída sobre una laguna, sin terrenos cultivables y sin riquezas propias. Sus primeros habitantes huyendo del malestar del continente, con continuas invasiones bárbaras, pensaron que bien valía sacrificar las riquezas a cambio de la seguridad de sus islotes. E hicieron una apuesta acertada: esta ciudad asentada sobre pequeñas islas cercanas no podía ofrecer un botín atractivo a ningún conquistador... Y sin embargo pocos siglos después nos encontramos con que una sola ciudad tiene el control comercial de todo el mediterráneo. ¿Que pudo hacer que de un pueblo de pescadores surgiera una metrópoli, una potencia militar capaz de medirse con cualquier reino? La respuesta no es fácil pero John Julius Norwich la contestará de la mejor forma posible en su libro de historia de la ciudad. Es un poco impreciso decir historia de la ciudad: hablar de la historia de Venecia es hablar de la historia de los cambios de poder en todos los reinos que se situaban alrededor del Mediterráneo. Como potencia, Venecia, estaba al tanto de estos cambios, pues como era normal, le afectaban. Elegir el bando adecuado para salir beneficiada: no perder nunca, siempre salir ganando... Esa era la estrategia veneciana que le proporcionaría todas sus maravillas y las riquezas de las que disfruto durante tantos siglos. Como es de esperar con estos planes en mente nadie podía ser un aliado permanente. El que hoy era amigo sería al que mañana había de enfrentarse. Sabiendo esto muy bien los venecianos entablaron una relación privilegiada con el que sabían que siempre sería su aliado: el mar. El mar era quien les protegía de las invasiones y a través de él controlaban el comercio de las pieles, las sedas, las especias y todos los productos valiosos que llenaban sus arcas... la gran ruta de la seda que venía desde China era la arteria que permitía vivir a la ciudad con grandeza y la que hacía que la ciudad acercara el oriente a occidente. Marco Polo es una prueba viviente de los contactos habituales de la ciudad con el oriente. Sin duda los venecianos tenían un contacto especial con el oriente gracias a sus intercambios comerciales. ¿Cómo era ese oriente que conocieron los hijos de pescadores de Venecia? ¿Y cómo era el occidente después de Roma? ¿Había espacio para una nueva potencia en un mundo lleno de ellas?


   En oriente están los restos del imperio romano, todavía poderoso, y en el este el imperio alemán enzarzado en sus peleas con el Papado. Rodeado entre gigantes, la joven República no podía dedicarse a la expansión territorial. Tuvo que destacar en aquello que pudo: el comercio. Pronto se verían en todos los puertos del Mediterráneo la enseña del león de San Marcos y fruto de la prosperidad de sus riquezas, la envidia de los demás. Por su importancia como urbe a la ciudad le correspondía hacerse cargo del adriático y mantenerlo lejos de las codiciosas manos de los piratas. Al buen estado en que se encontraba la ciudad solo le pudo llegar una afortunada ocasión de expandirse: las cruzadas. Ningún país contaba con una flota armada capaz de llevar ejércitos enteros por el Mediterráneo y si se quería llevar a buen puerto la empresa de las cruzadas la flota de Venecia era necesaria. Los venecianos estaban dispuestos a ayudar siempre y cuando se les pagaran las cantidades que se acordaran... la fe de Venecia no era muy fuerte... preferían que la fuerza de su fe se reforzara con una bolsa llena de monedas de oro. Como se ve en muchas partes del libro los venecianos eran unos auténticos buitres dispuestos a hacer lo que fuera con tal de sacar beneficio. El mejor caso es el de la cuarta cruzada en la que para que los aliados fueran a luchar a oriente se les exigió un gran pago. Al no poder hacer frente al pago, el dogo de Venecia, Enrico Dandolo, les hizo una oferta a los cruzados: conquistar Constantinopla con el pretexto de poner en el trono a un "legítimo" sucesor. La carnicería fue muy rentable: de todas las ciudades del imperio obtendría una cuarta parte y unos derechos comerciales exclusivos, además de las incontables obras de arte que robaron.


   Una vez recibido como pago el oriente (como dice Wordworth) Venecia se podía permitir ahora enfrentarse a dos rivales italianos: Génova y Milán. Venecia comenzaba de este modo una expansión en la península italiana. Con Génova tuvo diversas guerras en las que la república no siempre salió bien parada. Era normal que nunca se resolviese la situación en una guerra: cuando dos potencias sobreviven gracias al comercio, las guerras prolongadas con resultados decisivos no son una elección posible. Al final, Génova cayó en un proceso de decadencia política y comercial. La principal rival comercial ya no molestaría a los navíos de San Marcos, pero las propiedades de Milán bajo el mando de Visconti todavía le causarían problemas a la "Serenísima república".

   Pero todo esto es solo una parte de lo que el libro nos cuenta: las costumbres, la arquitectura, el arte, las instituciones, el sistema político y otras facetas son tratadas con el objetivo de que el libro no se convierta en  un tocho lleno de fechas. Y de hecho funciona, el libro es muy entretenido. Esto se agradece aunque sus apreciaciones se pueden hacer molestas para algunos (entre los que me incluyo). No me refiero a las ocasiones en las que hace comentarios sobre algún monumento o alguna anécdota. No. Si hay algo que me molesta es cuando tilda al sistema político de Venecia como democrático... supongo que acepta el concepto de democracia que le es posible a un noble inglés. Olvidando ese aspecto (completamente superficial y que no afecta a la obra) es un perfecto libro: entretenido, didáctico, publicado en una buena edición y a buen precio... No veo suficientes excusas para que el que lea esto no vaya directo a comprarlo.




domingo, 3 de febrero de 2013

La unidad de la experiencia filosófia

Etienne Gilson es muy conocida por ser un historiador de la filosofía, un gran historiador del pensamiento. Sus estudios por lo general se centran en el pensamiento de la Edad Media. El pensamiento musulmán, el judío y el cristiano. No es extraño esto: Gilson es un neotomista, es decir, cree que Santo Tomás de Aquino dio con la solución a los grandes problemas del pensamiento. No es raro, por tanto, que conozca de manera brillante las ideas del medievo. Pero su erudición en aquella época no es suficiente, a ello se une una claridad expositiva y una profundidad intelectual que hacen que presente libros soberbios de historia del pensamiento. Este libro del que vamos a hablar no es un manual, no es un tomo de historia de la filosofía, aunque bien pudiera parecerlo... lo podría parecer porque en el transcurso de sus páginas nos habla de ciertos pensadores del pasado y su relación con otros posteriores. El autor ya se molesta en justificar esto: su libro no es una historia de la filosofía lo que pasa es que para él historia de la filosofía y filosofía están unidas. Como dice él mismo "la historia de la filosofía y la filosofía están más unidas que la ciencia y la historia de la ciencia". La historia para el filósofo es su laboratorio y a fin de no cometer algunos de los errores que ya se cometieron en el pasado debe ser un buen conocedor de ese pasado. Así, la historia se convierte en algo productivo y en una eficaz prevención que asegura que una investigación pueda ir por buen camino. Aquí, en este libro se apoyará en ciertos momentos históricos para intentar saber si hay algo que se pueda llamar experiencia filosófica y en qué se diferencia de otras experiencias.

 
   Empezará el recorrido tratando eso que en el medievo se llamaron universales, es decir conceptos que se aplican a una multitud de entes, y la problemática que arrastran tras de sí. ¿Tienen existencia por sí mismo? ¿Son un mero producto de nuestro mente? ¿Cómo surgen en nuestra mente? Todas estas preguntas fueron el tema principal de las discusiones durante buena parte del medievo puesto que detrás de ello se hallaban cuestiones muy importantes. Sin respuestas a ellas o con malas respuestas se podía acabar sin saber cómo podíamos conocer algo o qué tipo de estructura tenía la realidad. Abelardo fue uno de esos hombre que pretendió responder a tales preguntas, aunque no fue el único. Lo que nos enseña Gilson es que tomando ciertos caminos las respuestas podrán ser acertadas o infortunadas. De ahí el nombre de sus capítulos: filosofía y lógica, filosofía y teología... una vez escogido un camino, y si este es erróneo, nos encontraremos con dificultades insalvables y respuestas parecidas. Abelardo cogió uno de esos caminos erróneos: decidió utilizar la lógica para problemas que no eran lógicos.

"Como ciencia aparte, la lógica se refiere primariamente, no a la naturaleza u origen de nuestros conceptos, y menos aún a la existencia y naturaleza de sus objetos externos"
    No os voy a contar las conclusiones a las que llegó, pero sí voy a destacar las sorprendentes analogías que Gilson hace en ocasiones. De tener un sombrero me lo quitaría ante él. Es maravilloso cómo relaciona las conclusiones de un filósofo medieval (Ashari) con Malebrance y Berkeley. Y estos lúcidas analogías las hace durante todo el libro para mostrarnos que, como si de un hecho físico se tratara en el que una determinada causa le correspondiera un efecto, a ciertas premisas les corresponde ciertas conclusiones independientemente de cualquier otro factor. Eso es lo que haces que pensadores tan distintos como Ashari o Malebranche, a pesar de sus contextos y preocupaciones propias, acaben con conclusiones similares. Cogiendo en el hilo de Ariadna estos elementos nos lleva a la filosofía moderna de Descartes, Spinoza o Kant para conducirnos al fin al conocimiento de qué es la experiencia filosófica... Es un libro imprescindible,


viernes, 18 de enero de 2013

Compras 2013








SPQR el senador de Roma

   "Al mismo tiempo me veré en la necesidad de hablar sobre la parte que me tocó desempeñar en la conspiración de Pisón y en su desenmascaramiento. Esto tal vez sea aún más doloroso para mi." 



 SPQR el senador de Roma nos presenta las memorias de un caballero romano en tiempos del imperio. Como memorias pretende darnos un relato de la vida de su autor dando cuenta de sus actos. Y no es que precisamente no le haga falta justificarse: nos encontramos ante un descarado oportunista, que puede colaborar en asesinatos y en conspiraciones con tal de quedar en una situación acomodada. Por supuesto el retrato que nos ofrece de él es indulgente. Cuesta creer que una persona tan moderada pueda llegar  a hacer acciones tan indignas. Sin embargo parece que tampoco se le pudiese reprochar nada: en tiempos del imperio la suerte podía cambiar muy rápidamente para cualquiera, sobre todo en tiempos de Nerón. Todos conocieron a Nerón como un déspota caprichoso, pero Maniliano preferirá conocerlo como amigo. Pero no mantendrá esta cercanía con afán de poder e influencia: lo hará simplemente para asegurar su futuro de la mejor manera posible y para ello estará dispuesto a aceptar algún que otro sacrificio. Afortunadamente para él, no tendrá que hacer muchos (a pesar de que en alguna ocasión su cabeza peligre). Esto se refleja sobre todo en su retrato del emperador loco. Normalmente nos llegan relatos aterradores sobre él, pero con Maniliano casi parece que su reinado fuera algo soportable. El asesinato de la madre del emperador se nos presenta como una necesidad de estado, el de su mujer como el accidente de un borracho, y sus caprichos como algo que se pudiera aguantar. Esta es una muestra de la parcialidad del protagonista, Maniliano, y en este sentido el libro es innovador al no darnos la misma visión que se suele dar de este periodo. Desde luego sirve para construir un personaje muy interesante que puede ser muy bueno pero al mismo tiempo actuar con doblez e interés. Este Maniliano no es más, como él dice en sus memorias, que un ser humano atado a debilidades y contradicciones. Y con el fin de "purgar" de algún modo esas contradicciones escribe unas memorias que sirvan para justificarse. Y aunque estas memorias sean extensas (a veces parece que demasiado) nos sirve para entrar en contacto con un tiempo pasado y con los protagonistas del momento.

     Hay una larga hilera de personajes y de ideas que se nos van presentando y que van desde escritores a personajes de primera fila: Agripina, Palas, Vespasiano, Otón, Lucano, Flavio Josefo, Séneca... Todos tienen su hueco en la novela y van entrando en contacto con Maniliano, entretejiendo sus avatares. Y eso nos proporciona la ventaja de conocer de primera mano qué era lo que ocurría en el poder y cómo eran sus candidatos. Podemos observar cómo un hombre como Séneca, escritor estoico que se llenaba la boca con  palabras como virtud, coraje y bondad, era un usurero que prestaba dinero a altos intereses, se aferraba al poder y, además, era cómplice silencioso del asesinato de quien le había ayudado a alcanzar su posición, Agripina. Esta mujer, esposa del emperador Claudio, tampoco es que quede muy bien parada: después de envenenar a su marido hará acceder al trono a su hijo para intentar tomar el control. Y como estos dos personajes podemos encontrar tantos otros de moralidad dudosa que aparecen en las memorias de Maniliano. Aunque, claro está, no todos son de la misma calaña: el relato da lugar y protagonismo a los primeros cristianos, como a Pablo de Tarso, y nos va mostrando las enseñanzas de estos y sus conflictos con los judíos. Aquí he encontrado otro punto positivo para esta novela: son numerosas las partes en las que  vemos rasgos característicos de la época, del pensamiento, de la concepción del mundo y de la vida que se tenía. Por ejemplo, de forma indirecta vemos que la filosofía había hecho un viraje de 180º: antes se dedicaba a esclarecer el mundo y su orden, pero más tarde dejó hacerse esas preguntas y se preocupó más por intentar responder a otro tipo de preguntas: ¿cómo ser feliz en un mundo dominado por tiranos?¿Cuál era el modo correcto de actuar? Epicúreos, estoicos y hedonistas dan respuestas distintas a las mismas preguntas. Hay que mencionar el auge que en la época estaban teniendo movimientos como el mitraísmo y el cristianismo. El mismo Maniliano va a tener un contacto muy directo con todas estas corrientes e incluso se adhirá a alguna de ellas. No me resisto a citar una parte que creo que arroja luz sobre cómo entendían el mundo los antiguos:

"(...) Ningún pueblo que no sea el romano se encuentra tan cerca de los dioses en su vida cotidiana. Los dioses hablan constantemente por medio de signos y presagios, con tal de que se aprenda a entender su lenguaje secreto. Pero después de haber escuchado a estos he comenzado a pensar si el espíritu de estos no estará  aún más cerca del ser humano. Una vez entregado a su dominio, ya no es necesario dudar ni hacer conjeturas sobre nada."


   Se me olvidó comentar que esta es la segunda parte. La primera creo que se llamaba "Marco, el romano". Tengo que confesar que la primera no la he leído (entre otras cosas porque no la tengo), pero esta segunda parte se puede leer de forma independiente. Al menos yo no he notado que fuera necesario leer la primera parte. Esto se debe a que la primera novela se centra en el padre de Maniliano; esta se centra en su hijo. Los dos libros son "memorias" y Maniliano ejerce aquí su función de forma eficaz: nos cuenta toda su vida. Desde su confortable vida en la gran urbe de Antioquía, pasando por las praderas britanas de los icenos, las reuniones de los cristianos, sus distintas relaciones con mujeres, sus amistades, sus negocios, sus gestiones en los asuntos públicos, las relaciones tensas con los personajes de la época, el ingreso en el senado, sus tentaciones y ambiciones (pocas en un hedonista como él) nos van siendo relatadas a lo largo de cientos de páginas. Quizá la extensión sea desproporcionada en algunos momentos pero en general se puede decir que Waltari no ha escrito por escribir.

   No he podido olvidar que Maniliano me ha recordado en algunos aspectos al Claudio que nos describe Robert Graves: los dos prefieren pasar por tontos a que sus cabezas desfilen en alguna plaza pública y, de igual modo, los dos adoptan un tono moderado en sus ideas. En los dos también nos encontramos con dos ingenuos en sus relaciones con mujeres, los dos escriben memorias acerca de sus vidas... Esto no quiere decir que esta novela copie en algo a otras. La impresión que yo he tenido es que tiene entidad propia, al igual que sus personajes. Estos y sobre todo Maniliano se definen a lo largo de la historia. Y, si bien no puedo decir que me haya parecido una maravilla esta novela, sí que puedo decir que me ha gustado. Sin duda sirve para pasar un rato disfrutando.


domingo, 30 de diciembre de 2012

Rudolf Steiner


    Una inesperada visita al Corte inglés no podía terminar sin pasar por la sección de libros. Dejando detrás las lejas de libros de auto ayuda y literatura general me di cuenta de que tenían una selección buena en novela histórica y justo al lado me encontré este libro tan curioso. La portada desde luego es poco llamativa: es un retrato de Rudolf Steiner con gesto serio. Pero cuando leí que había tenido relación con la teosofía la cosa cambió. No es que tenga un especial interés por ese tipo de agrupaciones pero cuando en una ocasión escuché que las pinturas de Kadinski y Mondrian fueron profundamente influenciadas por estos movimientos espiritualistas me volví más receptivo. Saber que detrás de aquellos cuadros tan llamativos de Kadinski había un movimiento espiritualista era algo que me sorprendió en su momento. Sobre todo porque cuando yo miré uno de esos cuadros jamás pensé que hubiera algo parecido detrás. Esa receptividad hizo que al final comprara el libro para intentar comprender un poco esos movimientos.

  Este libro antes que nada es una biografía. Una buena biografía acerca de este personaje tan controvertido. Muchos no lo conocen y entre los que lo conocen lo tienen como un mero charlatán que creó una nueva secta con seguidores. Gary Lachman no quiere posicionarse de parte de estos últimos porque él va a intentar hacer un relato de su vida que no muestra a un hombre crédulo o estafador. Su interés en Steiner radica en que, si bien muchos han hablado de temas espirituales en aquella época del siglo XX (Blavatsky, por ejemplo), él fue el único que quiso asentar sus ideas en un sistema de pensamiento. En efecto desde pequeño Steiner entró en contacto con una serie de ideas que él no compartía.. Para refutarlas necesitaba estudiarlas y dar una base a su pensamiento. Fue así como se fue orientando al estudio de las ciencias. Él entendía que progresivamente se había ido llegando a un materialismo que había hecho creer que el sujeto era simplemente consecuencia de fenómenos físicos. Algunos habían cuestionado incluso que hubiera algo que pudiéramos llamar "yo". Hume empezó esta corriente cuando decía que lo único que él tenía eran ideas y recuerdos de cosas que le habían sucedido en su vida, pero de ningún modo algo que pudiera llamarse "yo".

"Dicha postura (el psicologismo y el materialismo) argumentaba que nuestros pensamientos (y toda nuestra actividad mental) eran de hecho el resultado de la química del cerebro. Es decir, si yo experimento una cierta emoción al escuchar un cuarteto de cuerda de Beethoven, esto es sencillamente que ciertos componentes químicos de mi cerebro han producido ese resultado, no tiene nada que ver con el hecho de que yo pueda ser capaz de captar un valor superior inherente en esa música. Otro tanto sucede cuando contemplo un triángulo o resuelvo una ecuación matemática (2+2=4 porque nuestro cerebro está configurado para verlo de tal manera, no porque realmente lo sea)"

    Steiner, testigo de las consecuencias que eso llevaba, pretendía decirles que no llevaban razón. Para ello se lanzó a un estudio profundo de la historia del  pensamiento. Mientras sus compañeros estudiaban en clases aburridas, él se dedicaba a leer y a intentar comprender la "Crítica a la razón pura" y mantenía contacto con diversos personajes en los cafés de Viena. Y fue en su juventud cuando descubrió el que sería una de sus grandes influencias: Goethe. Se dedicaría con tanto empeño en profundizar en su pensamiento que al final se convirtió en el editor de los escritos científicos del gran literato alemán. Pero esto ocurrió en sus primeros momentos. Con lo que verdaderamente se le llegó a conocer en toda Europa fue por su faceta conferenciante: su vasta cultura y sus dotes como orador, unido a su carisma, hacían que cuando se disponía a hacer conferencias estas siempre estuvieran llenas. Al mismo tiempo que se ganaba un nombre y una reputación como conferenciante trabó conocimiento con los teósofos. La teosofía era un movimiento espiritualista que veía en todos los profetas la manifestación de lo mismo: la búsqueda espiritual de la misma religión. La filiación con ellos se debe a que por aquel entonces era el único público que recibía con agrado sus ideas sobre el sujeto. Pero sus distancias y su propio pensamiento hizo que poco a poco se fuera separando de esto, hasta el punto de que hubo una separación violenta. Steiner fundó su propia institución. Todos esos sucesos nos lo va relatando Gary Lachman sin descuidar el progreso ideológico de Steiner. Quizá la parte que más interesante de ese cambio de ideas que nos relata fue aquella en la que va examinando la similitud de sus ideas con las de Goethe.

   En conjunto es un libro escrito con ritmo y que no aburrirá a aquellos que les interesen aprender más de aquellas cosas que no son bien recibidas en círculos académicos. La editorial Atalanta ha tenido un auténtico acierto publicando este libro. Se nota que es una editorial comprometida con un público no tan amplio como el de las otras editoriales. Seguiré de cerca su catálogo a partir de ahora.




viernes, 14 de diciembre de 2012

La paradoja del primitivo


    Félix de Azúa es un autor que había escuchado en alguna ocasión e incluso una vez empecé a leer su "Diccionario de las artes"... Libro que no terminé a pesar de que en muchas ocasiones te reías con su sentido del humor. Algo me decía que no estaba preparado: me encontraba en muchos lugares del libro donde se notaba que había una broma, pero no era capaz de pillarlas en ocasiones. Así que al final decidí dejarlo en mi estantería y no cogerlo hasta que pasaran años. Su nombre se fue haciendo cada vez más lejano y en rara ocasión me venía a la mente. Eso cambió hace poco, cuando encontré este libro suyo en una estantería cubierta de polvo de una biblioteca. Lo abrí por curiosidad y empecé a leerlo. Rápidamente me di cuenta de que el tono era muy distinto al del otro libro que he mencionado. Era normal porque era su tesis y trataba sobre Diderot. Me hizo falta poco tiempo para darme cuenta de que podía ser un libro del que aprender y... ciertamente no me equivoqué. El autor ayuda a eso ya que en la misma introducción viene decirnos: "os voy a decir de qué hablo y si no os interesa lo que hay aquí no paséis ni una página más". Leyendo esa parte ya supe que había que leerlo porque su interpretación de Diderot era muy interesante: el gran enciclopedista siempre se manejaba entre dos terrenos contradictorios sobre los que tendía puentes para crear una contradicción que nos revelaba a un Diderot moderno y al mismo tiempo clásico. Esa actitud la manejaba incluso en su propia vida: crítico de la nobleza y sus privilegios pero patrocinado por Catalina de Rusia.

   ¿Por qué tiene como título "La paradoja del primitivo"? La paradoja nos remite a esa contradicción de Diderot... pero y ¿lo del primitivo? ¿a qué nos remite? Uno cuando lee la palabra salvaje piensa instintivamente en Rousseau o en aquellos cuadros de Gauguin que retrataban primitivos tranquilos y alejados de los países industrializados... Pero no a Diderot (por lo menos a aquellos que no estamos familiarizados con su pensamiento). El libro nos va desgranando diversos aspectos del pensador ilustrado hasta llegar a uno que responde a la pregunta anterior: lo primitivo nos indica un nuevo tipo de artista y nuevo tipo de arte. Decir "nuevo" quizá no sea adecuado: siempre ha habido artistas "primitivo". Lo que Diderot hace, según Azúa, es explicar aquello que el artista nos ofrece. Saber si la obra que nos presenta es buena o mala es algo que podemos conocer observando qué criterios ha manejado el artista para mostrarnos o "traducirnos" (como dice Azúa) la naturaleza. La labor del pintor es esta y no otra: acercarnos a la naturaleza. Lo que quiere decir con esto y cómo debe hacerse es algo que se nos explica muy bien en el libro. Diderot era un materialista, es decir, no creía que hubiese un Dios que todo lo ha dispuesto. Tampoco creía que hubiera algo distinto de él que ejerciera esa función. La figura del Creador pierde por completo el sentido. Lo que verdaderamente es el fundamento de todo lo que ocurre en la realidad no es sino la materia. Ella misma puede pasar de la materia inerte a la materia viva sin necesidad de "algo" que opere ese cambio. Lo que le va a preocupar a Diderot es cómo llevar eso al campo de lo artístico, es decir, cómo se produce eso que llamamos "genio artístico" y cómo puede hacer obras excelsas.

    Partimos de la materia (como buen materialista) al decir que la fisiología determina el carácter y las obras. Esto se produce en un continuo contacto con el mundo. El conjunto de percepciones que tenemos del mundo nos van dando una idea de la "naturaleza". Cuando la materia se dispone de tal modo en un individuo que hace que este se convierta en un genio artístico (fisiológicamente) y las experiencias que ha tenido las va ordenando, entonces es cuando este puede hacer obras excelsas, "naturales", "primitivas". La característica de este artista es que no sigue normas o reglas (como tanto se había defendido en Francia), él las crea. No acata una autoridad que no sea él mismo ni acepta las convenciones en que le vienen dadas las "normas" del arte.
"Las costumbres nos tienen cautivos ¿surge un hombre con una chispa de genio?¿Produce alguna obra? Al principio impresiona y divide a los ingenios; poco a poco los hace coincidir coincidir; los modelos se multiplican, se acumulan las observaciones, se establecen las reglas."

   El genio es el que rompe el transcurso tranquilo de las costumbres y de las normas del arte, imponiendo el suyo propio hasta que otro genio con mano tiránico derrumbe el de aquel. Así es como se asegura una constante renovación en la que cada cual con su impresiones de la naturaleza renueva el ciclo creativo del arte. Este artista es el primitivo: el indisciplinado, el que no acata lo impuesto.  
"Cuanto más civilizado y educado es un pueblo, menos poéticas son sus costumbres; se debilita al suavizarse. ¿Cuándo preparará la naturaleza modelos para el arte? Cuando los hijos se arrancan los cabellos junto al lecho de un padre moribundo; o los dioses, sedientos de sangre humana, solo se aplacan con sus derramamientos; o las vacantes, blandiendo el tirso, se pierden en los bosques e inspiran pavor al profano.

No digo que estas costumbres sean buenas, sino que son poéticas.

¿Qué necesita el poeta? ¿Una naturaleza en bruto o cultivada, apacible o tumultuosa? ¿Ha de preferir la belleza de un día nítido al horror de una noche lóbrega?

La poesía requiere algo grandioso, bárbaro y salvaje.

Cuando el furor de la guerra civil o del fanatismo arma a los hombres con puñales y la sangre corre a raudales sobre la tierra, entonces el laurel de Apolo se conmueve y reverdece.”


  Hay abismos en todo lo que he dicho y rellenarlos necesitará que el interesado lea el libro de Azúa, que desde aquí recomiendo. Lo que expone no es solo atractivo sino que además lo intercala con citas de Diderot (como las que he puesto), embelleciendo el libro. Desde luego sirve para ver con mayor amplitud el pensamiento de Diderot y las deudas intelectuales que tenía con otros pensadores, mostrándonos a un Diderot abierto y polifacético, además de al gran crítico de arte de la emperatriz Catalina. Es una pena que este libro esté agotado. Las editoriales deberían rescatarlo para ofrecerlo al público interesado.
    






viernes, 7 de diciembre de 2012

Welcome to NHK

  Me pongo de nuevo frente al teclado para hablaros de una serie que he visto hace poco... Aunque la verdad es que parece que no es necesario escribir sobre una serie de la cual se ha hablado mucho. En muchos blogs circulan reseñas de esta serie en la que cada cual ha ido poniendo sus opiniones y, la verdad, es que me he encontrado muy pocas que fueran negativas. Esto siempre es un buen índice al que atender aunque no siempre. Se pueden escuchar maravillas sobre cosas como Los caballeros del Zodíaco y otros. Pero ese tipo de series son para una edad muy concreta y un público masivo. Hay otro tipo de series más selectivas que se dirigen a un público con unos gustos más definidos. Sí, en Welcome to NHK han tenido claro que no se iba a hablar de grandes batallas y peligros que se ciernen sobre el planeta; no iban a aparecer grandes máquinas que luchan contra monstruos; ni virus ni zombis... No, esta serie tiene unas pretensiones más modestas y no pretende imaginar desastres o cataclismos que amenazan con destruirlo todo. Prefiere contarnos la vida de personas, de individuos de nuestras sociedades. Aquí en concreto se intenta retratar un fenómeno social que está ocurriendo en Japón. ¿Cuál es ese fenómeno? El de aquellos que llaman hikikomori.

   Nuestras sociedades modernas tan multiculturales y agitadas no dan respiro a las personas que las integran. Y cuando los individuos pretende ingresar en esa compleja sociedad a veces se encuentran con el fracaso y con la sensación de que no "encajan" en tal sociedad. El fracaso puede ser tan estrepitoso que hay algunos que deciden no volver a repetirlo. ¿Pero cómo no hacerlo? ¿No es necesario a veces errar para mejorar? Sin embargo unos se obstinan en no volver a fracasar y para ello se encierran en sus casas. Una solución extrema, ¿no creen? Pues bien este tipo de gente entra en sus dormitorios y casas y no salen en largas temporadas. Durante años pueden estar en sus dormitorios esquivando cualquier roce con la sociedad. Mantener conversaciones con la gente o afrontar situaciones cotidianas les resulta imposible. Tanto es así que al final acaban dependiendo completamente de sus familias. Sin salir, sin relaciones, evitando cualquier situación... ¿Qué hacen para no morir de aburrimiento? Normalmente utilizan mucho las nuevas tecnologías y son gamers consumados. El que lea esto puede pensar: "¿Por qué se está poniendo tan pesado con esto?" Pues incido en esto porque como dije esta serie se iba a centrar en personas de nuestra sociedad y da la casualidad que el personaje que escogieron para el papel principal es un hikikomori. Es curiosos, ¿no? Este no es un héroe, no es un personaje corriente, no es alguien con habilidades especiales ni nada de eso. Es lo que consideran un paria en Japón. Desde aquí mismo ya tiene un punto de originalidad: han elegido a un personaje, Tatsuiro Satou, que por su situación es innovador.

   En la vida de este hikikomori se van a dar una serie de encuentros afortunados que le harán reflexionar acerca de su vida y su postura frente a ella. El primero de esos encuentros será con una chica llamada Misa. Esta se fijará en él después de acompañar a su tía al piso de Satou. Cuando su tía presiona ligeramente a Satou, este le dice que es un hikikomori y que le deje en paz, después de lo cual cierra la puerta ruidosamente. La chica, sin embargo, no se olvidará de este momento y tomará la resolución de ayudar a Satou. Las motivaciones que le llevan a querer ayudarlo son más complicadas de las que en un primer momento puedan parecer y están relacionadas con un pasado violento y doloroso. Pero no será este el único encuentro de Satou: dentro de poco se reencontrará con dos personas de su pasado: Yamazaki y una antigua compañera del colegio. Sin embargo será Misa y Yamazaki quienes más importancia tendrán para Satou y los que van a intentar "reinsertarlo" en la sociedad japonesa. No obstante no va a ser una tarea fácil. El camino a la recuperación está lleno de recaídas y fracasos.  El humor servirá para escenificar esto. Las situaciones que se van a ir dando entre estos personajes en muchas ocasiones son muy divertidas, aunque esas situaciones graciosas casi siempre tienen un humor "agriado". ¿Qué quiero decir con agriado? Pues que siempre hay algo de incomodidad en esas ocasiones:  la serie nos muestra situaciones escalofriantes "arropadas" de humor. Por ejemplo cuando Satou sufre algún fracaso cree que este se debe a una conspiración mundial (NHK) tramada para crear hikikomoris. En estos momentos empieza a hilvanar historias imaginativas de cómo ha podido ocurrir el fracaso. Creo que son tan imaginativas que ni los escritores del s. XIX que fumaban opio se las hubieran podido imaginar.

   En esas recaídas siempre tendrá el apoyo de Yamazaki: un personaje entusiasta y alegre que nunca se rinde. Yamazaki iba a la misma escuela que Satou aunque entonces parece que no tuvieron una relación estrecha. Ahora, por el contrario, tendrán una gran amistad, compartiendo victorias y derrotas por igual. Yamazaki que es un gran admirador de los juegos, que pretende crear una compañía de videojuegos,y le propone a Satou hacer uno juntos. Durante este hilo argumental se producirá el desenvolvimiento de los personajes que nos situará en un viaje de 24 capítulos durante el cual vamos a observar el crecimiento de los personajes.Sí. Esta serie es esencialmente una serie de crecimiento de sus personajes en la que nos vamos a enterar de su pasado y de cómo este les persigue hasta el punto de arruinar sus objetivos. Para todos ellos el pasado es una presencia constante: para Yamazaki su situación familiar, para Satou su fracaso universitario y para Misa... tendré que dejarlo en puntos suspensivos para no arruinar nada. Lo que sí me gustaría dejar claro es que los personajes tienen personalidad propia y que no se han creado mediante un "molde".

   ¿Esta bien contada la historia?¿Es adictiva?¿Tiene capítulos chicle? No puedo inclinarme fácilmente a un sí o un no absoluto. Evidentemente la calidad media de los capítulos es bastante buena (en caso contrario no estaría escribiendo), pero hay ocasiones en las los que algunos capítulos (muy pocos) no están bien empleados o sirven para no centrarse en lo que de verdad importa. De estos solo hay unos 6 y aun siendo lo más flojo de la serie están entretenidos. Lo peor sin duda es el final precipitado de la serie que nos deja sin saber muy bien cómo continuarán las cosas. A pesar de sus pequeños defectos me merece una buena opinión porque no solo es innovadora, sino que además nos cuenta muy bien una historia escalofriante.

Mi nota: 8